Comunicado ante el acuerdo entre patronal y sindicatos por el COVID19

La dirección de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, ha llegado a un acuerdo conjunto con las principales asociaciones patronales a escala estatal, CEOE y CEPYME, para proponer una batería de propuestas en materia laboral de cara a la crisis del coronavirus.

La lógica que este acuerdo sigue es la siguiente: ante las circunstancias excepcionales para la producción que supone la crisis del COVID-19, muchas empresas, para frenar las turbulencias económicas sobre sus beneficios, tienen la opción legal de recurrir a despedir temporalmente a sus trabajadores para no tener que hacerse cargo de sus salarios.

Estos acuerdos se enmarcan en la lógica de la colaboración de clases sociales, que solo beneficia realmente a la clase de la patronal, la burguesía, que pide a gritos solidaridad cuando todo va mal. Los acuerdos incluyen la agilización de los trámites burocráticos para Expedientes de Regulación Temporal de Empleo, es decir, despidos colectivos temporales.

El acuerdo entre patronal y dirección de los sindicatos mayoritarios plantea la agilización de estos trámites a cambio de ciertas garantías para los empleados como el cobro de la prestación por desempleo sin exigir periodo de carencia. Aunque, sobre el papel, los ERTE podrían aplicarse igualmente con y sin esta propuesta de sindicatos y patronal, es previsible que la propuesta suponga un “efecto llamada” que generalice esta práctica.

Porque, además de agilizar el proceso reduciendo, entre otras cuestiones, el período de negociación, hay que tener en cuenta que la firma de este acuerdo por parte de las organizaciones sindicales supone legitimar estas medidas y puede suponer un freno a la acción sindical de los trabajadores.

Para las y los trabajadores a los que se les aplique la medida, el problema está claro: directamente, un descenso temporal en sus ingresos, dado que las prestaciones por desempleo no van a ser iguales a su salario. Indirectamente, la presión pasa de las cuentas de la empresa a las arcas públicas, dado que las prestaciones por desempleo de las y los trabajadores que no hayan podido cotizar lo suficiente (por ejemplo, jóvenes), se cubren de manera solidaria con las aportaciones del conjunto de contribuciones, así como ayudas para alcanzar el 100% de la retribución mediante un fondo de ayuda extraordinario hasta que finalicen los ERTEs.

La lógica del acuerdo es la que atenaza actualmente al movimiento obrero: ante la falta de una alternativa política para la clase trabajadora, que plantee la necesaria transformación revolucionaria de la sociedad actual, las organizaciones sindicales no ven otra salida que llegar a acuerdos para frenar un supuesto mal mayor (pérdidas definitivas de empleo ante cierres masivos de empresas, en este caso), que son siempre a la defensiva y que terminan por desmotivar a la clase trabajadora, llevando a su vez a una capacidad de lucha cada vez menor.

Aun entendiendo esta dinámica general del movimiento obrero, pensamos que es necesario criticar un acuerdo que pasa de lo defensivo directamente a la colaboración activa de clases, dentro del sistema capitalista y, por tanto, para perjuicio de la clase obrera. El acuerdo no tiene en cuenta que las empresas ya están, de hecho, aplicando ERTEs en muchos casos, además de saltándose las propias regulaciones laborales para suspender de empleo y sueldo irregularmente a sus trabajadores, y esto solo lo facilita todavía más.

La dirección de los principales sindicatos de clase no debería ocuparse en esta crisis de salud pública de entrar en dinámicas de cogestión de la economía capitalista, sino de volcarse para, al menos, limitar el impacto directo de la guerra sucia que la patronal está librando contra la clase trabajadora con motivo de la epidemia. Bastante tenemos con que los empresarios y sus gobiernos hagan lo imposible por hacernos pagar esta crisis, cuestión que desgranaremos en futuros artículos.

Desde la Organización Comunista Revolución entendemos que hay una diferencia entre el reconocer la dinámica defensiva del Movimiento Obrero en su fase actual, por la que no podemos pedir imposibles a la clase obrera y a los sindicatos, y el pasar activamente a la colaboración entre clases que perjudica todavía más a una clase obrera que ya se está viendo fuertemente golpeada.

Comité Central de la Organización Comunista Revolución