Contra la justicia patriarcal, autodefensa y socialismo

Este 25 de noviembre viene marcado a fuego por una serie de acontecimientos que, ahora más que nunca, han puesto de manifiesto el carácter inherentemente patriarcal de la justicia burguesa que, incluso, después de la conquista por parte de la lucha feminista de un Plan Integral contra la Violencia de Género, ésta sigue siendo insuficiente, sobre todo para las mujeres de clase trabajadora. Un ejemplo podemos encontrarlo en el feminicidio de una trabajadora de Conforama por parte de su expareja, habiéndolo denunciado previamente. Aun así, no se dictó tan siquiera una orden de alejamiento.

Este es un caso de muchos, que se repiten mes tras mes, provocando la indignación del Movimiento Feminista, el cual lucha incansablemente por ampliar las medidas que protejan a la mujer durante y después de la denuncia. Estas peticiones desencadenan un reaccionarismo patriarcal, siendo acusadas de denunciar en falso, o bien de un victimismo exacerbado. Estos alegatos caen por el
duro peso de la realidad: 89 feminicidios en los que vamos de año.

Entonces, ¿Por qué la justicia no funciona? La respuesta es que sí, que funciona, pero para los intereses de la clase dominante, la burguesía, a la cual le interesa mantener intacto el patriarcado, ya que
necesitan de éste para asegurar la perpetuación de la división sexual del trabajo, y la reposición gratuita de la fuerza de trabajo, mediante el trabajo doméstico, que recae sobre nosotras. En este
contexto, es evidente que, para acabar con el patriarcado, hay que acabar con el capitalismo.

La organización de una Revolución, que nos permita destruir este sistema de producción, intrincado en las relaciones patriarcales, será lo que nos permita construir una justicia al servicio de las mujeres de clase obrera, y lo que nos emancipe de nuestra opresión.