[Documentos I Congreso] Formación

Publicamos nuestro documento base sobre la «Formación«. Esta no es sólo cuestión de estructurar el contenido de la formación por niveles para que sea eficiente. También debemos pensar en las formas, en sistematizar las prácticas que garanticen que el sistema de formación no se quede en una repetición dogmática de tesis. Conseguir esto ya no depende tanto del Secretario o Secretaria de formación del momento (que también) sino de la capacidad crítica y autocrítica de toda la militancia.

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Formación

Teniendo claro lo desarrollado en el Eje Ideológico, en cuanto a la relación entre teoría y práctica marxista, nuestra organización debe afrontar en la práctica la cuestión de la formación teórica de la militancia, cuestión principal tanto para una organización de cuadros como para una escuela de cuadros (en la fase actual somos o debemos ser ambas). La realidad de la que partimos es de una militancia joven con un nivel de formación desigual entre militantes, no solo en cuestión individual de experiencia (tiempo en la organización) o apartados (alguien que sabe mucho de economía y nada de filosofía, por ejemplo) sino también por distintas trayectorias y prácticas según la zona geográfica de actuación.

Debemos encaminarnos hacia una práctica sistematizada de la formación a nivel central, siendo por tanto una de las tareas que el/la Secretario/a de formación de la dirección deberá asumir con mayor empeño. En primer lugar se deben seleccionar una serie de obras clásicas que se consideren necesarias para el entendimiento básico del marxismo-leninismo, y a partir de ahí estructurarlas por niveles según su complejidad, teniendo que profundizarse siempre más y más de cara al futuro para que los camaradas más veteranos no se estanquen y puedan desarrollarse como cuadros conjuntamente. Además de obras clásicas se pueden usar textos de otros tipos (actuales, elaborados por los cuadros más formados, etc.) que o bien traten temas prácticos actuales y por ello no sea suficiente con los clásicos, o bien condensen y simplifiquen tesis y conceptos de obras más complejas para adaptarlos al tiempo que se puede dedicar a una escuela de formación. Esto es un trabajo largo y está claro que no será posible realizarlo en un único curso político, pero debemos tener claro que debemos encaminarnos a ser lo que una “escuela” de cuadros implica, tener un sistema de formación que garantice tanto que los camaradas más nuevos reciban una formación básica como para que los más veteranos profundicen en la vasta ideología que es el marxismo-leninismo en los planos político, filosófico y económico de forma conjunta, algo indispensable para garantizar la cohesión ideológica (necesaria también para la organizativa) de la organización.

Ahora bien, con lo expuesto en el párrafo anterior no es suficiente, no es sólo cuestión de estructurar el contenido de la formación por niveles para que sea eficiente. También debemos pensar en las formas, en sistematizar las prácticas que garanticen que el sistema de formación no se quede en una repetición dogmática de tesis. Conseguir esto ya no depende tanto del Secretario o Secretaria de formación del momento (que también) sino de la capacidad crítica y autocrítica de toda la militancia, lo cual es retroactivo; es decir, que el sistema formativo debe precisamente garantizar la conciencia crítica para permitir la mejora continua en todos los ámbitos de la organización (incluyendo la formación), debe fomentar que la enseñanza sea siempre desde el debate y la confrontación de ideas, y debe ser capaz de aplicar lo aprendido en la teoría a la práctica en nuestro panorama político actual para que así la relación entre teoría y práctica expuesta más arriba no se quede en poco más que una frase vacua.

A nivel de núcleo se debe extrapolar lo expuesto para nivel central. La formación debe ser una tarea constante para todo militante comunista en la base. Cada núcleo debe valorar como fundamental tener en cuanto le sea posible un responsable de formación, asumiendo esta tarea el responsable político en caso de no ser posible. Al darse un trabajo continuo en los núcleos se debe asumir la formación como una parte fundamental del trabajo diario, realizando planes de formación para que ésta se lleve a cabo sobre obras complejas, y tratando debates marxistas ligeros y actuales en las reuniones ordinarias siempre que sea posible.

Por último, además de las formaciones que cada núcleo decida realizar por sus propias necesidades, y además de las escuelas de formación centrales que se realicen, se debe valorar la posibilidad de que el/la Secretario/a de formación central realice al principio de cada curso político un pequeño plan de formación único para todos los núcleos, aprobado por el Comité Central, que deberán realizar obligatoriamente, y que deberá tratar temas fundamentales para la organización en su conjunto en ese mismo curso.