[Documentos I Congreso] Lucha ideológica. Agitación y propaganda

¿A quién nos dirijimos? ¿Con qué objetivo? ¿Bajo qué forma o lenguaje? En el documento congresual sobre «Lucha ideológica» respondemos a estas preguntas.

Cuando hablamos de propaganda nos referiremos a todas aquellas labores que  comprendan el proceso de elaboración más pormenorizado, argumentos basados en nuestra ideología. Sin embargo, entendemos por agitación cada una de las pequeñas, o no tan pequeñas, acciones que activan y despiertan a la gente.

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Lucha ideológica. Agitación y propaganda

1. IMPORTANCIA DE LA AGITACIÓN Y LA PROPAGANDA EN LA LUCHA IDEOLÓGICA

La Agitación y Propaganda es un instrumento al servicio, principalmente, de la lucha ideológica, en tanto que contribuye a educar en el socialismo científico a la clase trabajadora más avanzada políticamente y a extender nuestros principios e identidad (en el sentido de nuestra misma existencia) entre el pueblo en general. Por tanto, cuando hablamos de AgitProp, nos referimos a la Agitación y Propaganda realizadas en nombre de nuestra organización política. Como se desprende de forma automática de ello, al supeditarse a la lucha ideológica, se supeditará a la consecución de nuestros objetivos estratégicos y también a la táctica adoptada en cada situación analizada dentro de la estrategia.

Se entiende que la agitprop va desde un cartel y un panfleto, hasta la imagen al externo que se da en una movilización, a la hora de planificar como se trasmite en un frente una determinada consigna, pasando por el trabajo en redes sociales y los artículos de la web.

2. DIFERENCIAS ENTRE AGITACIÓN Y PROPAGANDA

Cuando hablamos de propaganda nos referiremos a todas aquellas labores que  comprendan el proceso de elaboración más pormenorizado, la búsqueda exhaustiva de información y argumentos basados en nuestra ideología, así como la propia difusión de periódicos o manifiestos que contengan dichos argumentos. Sin embargo, entendemos por agitación cada una de las pequeñas, o no tan pequeñas, acciones que exaltan a la masa.

Es por ello que una buena agitadora no tiene por qué ser una buena propagandista, pese a que sería de gran importancia, ya que existen situaciones en las que la agitadora pasa a convertirse en propagandista. Mostramos un claro ejemplo: en una manifestación repartiendo cuartillas con un slogan llamativo, si una persona que resulta tener una opinión contraria a la del slogan o pide la aclaración del argumento.

3. ¿A QUIÉN NOS DIRIJIMOS?

Del apartado anterior, destacamos que, dado que somos una organización y escuela de cuadros, principalmente y de forma más directa nos dirigimos al sector de la clase más avanzado. Dado el nivel de conciencia de la clase obrera en España, diferenciamos dos sectores políticamente más avanzados no necesariamente excluyentes entre sí: por un lado un sector movilizado y/o organizado contra algunas consecuencias del sistema capitalista o el sistema en su conjunto, y por otro lado aquel que alberga inquietudes políticas de inspiración anticapitalista. Teniendo siempre presente a ambos sectores, dirigiremos nuestra agitación y propaganda genérica de forma más directa al segundo sector. De forma menos profunda, nuestra agitprop nos permite extender una serie de consignas a la clase en general o en ocasiones concretas a sectores más atrasados de la clase.

4. COMO ORGANIZACIÓN

4.1. ¿Qué difundimos?

Dado que somos el único tipo de organización capaz de asumir en toda su profundidad las luchas política e ideológica, y que la lucha económica ya es cubierta en su mayor parte por los sindicatos estudiantiles y obreros (que además no tienen en nuestro país un exclusivo carácter gremial, de modo que cubren sectores enteros e incluso dan consignas generales), nuestra difusión debe ir encaminada a cubrir este espacio, el más “ideológico” en el sentido de que genere conciencia de clase para sí de forma directa (agitación socialista-comunista, revolucionaria, internacionalista, feminista…) y el más “político” en el sentido en que publicite algunas luchas determinadas que consideremos útiles para nuestros objetivos políticos o dé a conocer nuestro posicionamiento político en una cuestión determinada (agitación antifascista, o incluso republicana y ecologista).

Como se desprende del anterior párrafo, aunque podemos realizar también agitación de carácter económico en ciertos casos, es muy probable que solapemos a los sindicatos, y que, dada la poca organización de la población a día de hoy, no se distinga bien nuestro perfil del sindicato en el que trabajemos, así que es necesario limitarla a casos muy particulares: tratar de ligar dos luchas sindicales parciales, dar a conocer nuestra posición de cara a una huelga… o bien para explicar en mayor profundidad (ir un paso más allá) una cuestión económica, por ejemplo, a partir del 3+2, explicar la necesidad de la mercantilización de la educación desde la lógica sistémica del Capitalismo.

Tanto antes como después de la Revolución, es imprescindible ir educando en el socialismo científico a la clase obrera, comenzando por sus sectores políticamente más avanzados; esto es, hacerles adquirir conciencia de clase para sí, aquella conciencia consistente en comprender, no solo la posición propia en las relaciones de producción (conciencia en sí), que es una conciencia que puede y suele adquirirse de forma espontánea, sino de la necesidad del Socialismo como única salida para abrir la puerta a terminar permanentemente con sus penurias y la del resto de la clase obrera mundial.

Esta es una tarea esencial de las y los comunistas, del destacamento comunista, dado que, como explica Gramsci, la masa tiende por sí misma a quedarse dentro de un conglomerado de ideas y concepciones viejas y actuales que no desafían el sistema capitalista, sino que lo refuerzan, o, como mínimo, hacen que las explosiones sean controlables por la burguesía. Para desafiar este conglomerado basado en buena medida en una suerte de Fe, es necesaria una organización capaz tanto de realizar el análisis justo en el momento exacto, como de estar con la clase obrera en sus luchas diarias y adaptar la agitación y la propaganda para generar conciencia de clase para sí entre las obreras y obreros, de modo que vemos de nuevo cómo cobra una particular importancia el carácter de organización de cuadros.

4.2. Símbolos, términos y sus significados

Debemos tener presente en todo momento que la organización comunista no trabaja voluntariosamente intentando educar en el socialismo científico a toda la clase obrera en su conjunto, sino que, simultáneamente, busca educar a una parte de esta y extender una serie de consignas, principios o simplemente informar de la existencia de la propia organización en el conjunto de la misma.

En ese sentido, no podemos ignorar varias realidades relevantes:

Términos

  1. La parte menos avanzada de la clase obrera no distingue los matices entre el discurso flexible aunque firme en principios que pueda realizar nuestra organización y el discurso oportunista de las organizaciones mayoritarias de nombre comunista; no obstante, algunos sectores más avanzados de la clase obrera sí son capaces de percibir un lenguaje político más flexible, aprovechar esta circunstancia no tiene que significar hacer concesiones ideológicas. Al mismo tiempo algunas jóvenes que simplemente por la AgitProp pueden interesarse por una organización minoritaria como la nuestra sí son exigentes con una serie de componentes identitarios. Esta realidad compleja nos empuja a ser hábiles cuando diseñemos nuestro trabajo en la agitación y propaganda.
  1. La parte menos avanzada de la clase obrera no accede a nuestros medios de expresión, y es poco probable que lo haga. Además, es ineficiente dar a esta parte más atrasada de la clase el mismo mensaje que pueda dar un sindicato en el que participemos (con más probabilidad de éxito si lo hacemos en el sindicato, por otra parte).
  1. La relación entre forma y contenido es dialéctica, la variación en la forma puede influir en numerosas ocasiones en el contenido del mensaje, especialmente en su interpretación por parte de los distintos receptores. Es por ello que debemos buscar formas que, aunque variables, transmitan de forma clara el contenido que queramos.
  1. Del mismo modo, en la línea de cómo la forma influye en el contenido que se transmite, hay palabras que, teniendo sinónimos perfectos (clase obrera vs clase trabajadora; empresario vs patrón/burgués), no transmiten, por su carga tradicional y su uso habitual, el mismo tono incendiario; es importante saber jugar con esta carga que lleva consigo la forma según el contexto especifico y el sector concreto al que nos dirijamos.
  1. Muchos términos que se usaban en el castellano propio de principios del siglo XX, como “proletariado”, tienen sinónimos perfectos en la actualidad, como “clase obrera”; otros, como Dictadura del Proletariado, admiten su sustitución por términos como “Poder obrero”, “Democracia obrera”, “Estado de los trabajadores”, “Democracia de los trabajadores”, términos con distinto grado de flexibilidad discursiva.. Es importante no caer en el uso de términos arcaicos.

Símbolos

  1. Debemos tratar de analizar cuáles son las funciones y los objetivos de los símbolos para poder establecer qué tipo de simbología nos es más útil, teniendo en cuenta que éstos son elementos tácticos supeditados a los objetivos estratégicos. El socialismo, entonces, queda representado por el proyecto político que supone la búsqueda de una sociedad de iguales, el camino al comunismo, más que por los propios símbolos. Estas funciones son resultar llamativa y sugerente para las masas y, sobre todo, para el sector más avanzado de la clase. El objetivo es hacer que el mensaje de la organización llegue al mayor número de trabajadores y trabajadoras posible y a parte de los sectores de la clase obrera más avanzada que aún no tienen claro si son comunistas. Esto se consigue mediante una simbología que no sea disuasoria a la hora de que los sectores más avanzados de la clase obrera puedan aceptar leer nuestra propaganda y no sentir un rechazo inicial que haga que ésta no sea eficaz.
  1. Otra función es atraer a los elementos más concienciados de la clase para organizarse con el objetivo de hacer crecer cuantitativamente la organización revolucionaria, la simbología debe ser acorde a la ideología que históricamente ha representado para que los elementos más concienciados de la clase que no estén organizados se vean tentados de formar parte de la misma. Esto tiene especial relevancia en el nicho de jóvenes que se consideran comunistas aunque no tienen una formación teórica suficiente para lograr diferenciar los distintos destacamentos comunistas.

Como conclusión, el empleo de los símbolos y términos, sin caer en la recurrencia al folklore y las formas arcaicas, tiene que ir ligado a la ocasión y subordinado al trabajo adecuado junto a nuestra clase y junto a las masas en general, combinando como convenga términos que, sin renunciar a nuestros principios, jueguen con el tono más o menos incendiario que lleven asociado socialmente, y, en cualquier caso, no aparecer como vacilantes ni avergonzados ni como elementos anacrónicos y ajenos a la sociedad, sino confiando en el desarrollo de nuestro trabajo y sabiendo en cada momento el medio de comunicación que estamos empleando y los posibles destinatarios de nuestro mensaje, tanto los deseados como los más probables.

4.3. Movilizaciones

Gran parte de la concienciación de la juventud (obrera o no) con las causas que defendemos se da en el seno de las propias movilizaciones, es por ello que podemos afirmar que cómo desarrollemos nuestra actividad en ellas dice mucho de nuestra organización.

Definimos primero algunos conceptos útiles para la posterior disertación:

Definimos “Bloque” como grupo para la movilización propio de la organización política, formado por militantes y premilitantes de la misma.

Definimos “Cortejo” como conjunto más amplio de manifestantes en que el bloque se halla inmerso (explícita o implícitamente).

Si en la manifestación actuamos como organización política, el cortejo sería el conjunto formado por nuestro bloque y las simpatizantes y entorno que se sumasen. En caso de que la manifestación fuese del sindicato, igualmente podríamos decidir actuar como “bloque” (aunque no sea un bloque compacto) asignando unos determinados protocolos y funciones, así como actitudes.

Una buena disposición de bloque, bien planificada, con iniciativa para posicionarse en la movilización, para mantener la seguridad del cortejo (o simplemente del propio bloque), con una coordinación que resulte atractiva y una actitud adecuada, da una buena imagen y supone una rápida propaganda que explica la superioridad de la organización comunista frente al resto a todo aquel que sepa verlo (simpatizantes y entorno, en caso de que se dé de forma no explícita, como en un sindicato; o todo el que pase, en caso de darse con las propias siglas).

Además, la disposición adecuada del bloque es una condición sine qua non para conseguir un desempeño óptimo por parte del cortejo; si quienes más organizadas estamos o pretendemos estar no damos ejemplo y ponemos en juego el elemento consciente, quien menos lo está se limitará a tomarse a broma la situación, en el mejor de los casos.

Huelga añadir que esta planificación del bloque trata cuestiones tan concretas como el tipo de banderas, adjudicación de responsabilidades (seguridad, chivato, megáfono, consignas, panfletos…), pancartas… La movilización es una oportunidad para demostrar disciplina en nuestra organización y seguir curtiéndonos en la lucha.

4. EN LOS FRENTES

La premisa fundamental al respecto de la lucha ideológica y la AgitProp en los frentes es la adecuación a su naturaleza.

  • Sindical: imagen abierta, de masas, alejarse del folklore. Evitar excesiva politización.
    • Es tarea de las y los comunistas tratar a los sectores más avanzados de estos frentes de forma individual temas más ideológicos-políticos, para que den el paso. No debemos por lo tanto, desvirtuar el frente.
  • Socio-político: Los hay muy diversos, aunque se entiende que aquellos en que principalmente trabajemos serán el antifascista y el feminista. En ellos se puede llevar una imagen más politizada, siempre que atienda a algún tipo de plan bien desarrollado. En ciertas modalidades de plataforma antifascista es posible, incluso, trabajar con nuestras siglas abiertamente.

No es tarea de las comunistas pervertir los frentes naturales de la clase llevando consignas políticas generales. No es tampoco tarea propia en general de los comunistas forzar las marchas de la lucha económica para elevarla a la superación de la lucha económica en un sector (de hecho, esta es la definición de economicismo), pero en la actual situación de debilidad de dichos frentes naturales, sí que es responsabilidad nuestra tomar un papel activo dentro de la lógica de la lucha sindical, a la vez que poco a poco vamos automatizando esto en las miembros menos adelantadas de nuestra clase, porque ese factor que tradicionalmente había sido espontáneo está momentáneamente desactivado por la potente lucha ideológica burguesa.