[Documentos I Congreso] modelo organizativo

Hoy publicamos el documento que recoge las bases sobre nuestro «Modelo organizativo» como organización marxista-leninista. Después de un resumen histórico, hablamos de los rasgos que tiene nuestra organización hoy y también sobre la especialización de la militancia en ciertos frentes a través de la sectorialización. Pero siempre buscando una visión integral de las tareas de comunistas a desarrollar, independientemente de la sectorialización por frentes o la responsabilidad concreta que posea cada militante.

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Modelo organizativo

1. DEFINICIÓN HISTÓRICA

A lo largo de la historia del Movimiento Comunista Internacional muchos han sido los autores que se han opuesto a la organización de los y las comunistas en un partido de vanguardia. Desde diversos teóricos de la II Internacional hasta los eurocomunistas y posmodernistas que niegan el carácter de vanguardia del partido proletario (y algunos posmodernistas hasta la propia concepción de partido) pasando por diversas ramas del trotskismo.

En muchos casos estos ataques al partido de vanguardia son justificados señalando que Marx y Engels, los fundadores del socialismo científico, se oponían al partido de vanguardia aduciendo a las diversas etapas organizativas que atravesaron estos dos comunistas. De este modo el debate sobre la cuestión del partido se convierte, en el mejor de los casos,  en puro mecanicismo. Por el contrario, si atendemos la obra teórica y práctica de Marx y Engels nos damos cuenta que ellos defendieron de manera central cuestiones como el papel estratégico del proletariado en la revolución, el papel de la lucha de clases como motor de la historia, la necesidad de la toma del poder por parte del proletariado para construir una nueva sociedad. Estas cuestiones refieren de manera clara a la necesidad del destacamento de vanguardia del proletariado, a la cuestión de la construcción del partido de la revolución socialista.

El partido para Marx y Engels era la fusión del movimiento obrero y el socialismo científico, en sus palabras: “los comunistas son, pues, el sector más resuelto de los partidos obreros de todos los países, el sector que siempre impulsa adelante a los demás; teóricamente, tienen sobre el resto del proletariado la ventaja de su clara visión de las condiciones, de la marcha y de los resultados generales del movimiento proletario”. El Partido Comunista es parte de la clase y al mismo tiempo no debe confundirse con ella plenamente, es su vanguardia organizada.

Por ello, el Partido Comunista debe ser un partido de la clase obrera y a la vez su vanguardia, un partido internacionalista y un partido regido por el centralismo democrático para acometer la cuestión de la conquista del poder político que rompa el dominio de la burguesía.

La aportación de Lenin tuvo un carácter bastante práctico, concreto. Su figura fue central ya antes de la revolución rusa a la hora de señalar la línea política justa, recogiendo los aspectos organizativos del conjunto del movimiento revolucionario de Europa para proponer un modelo adaptado al momento histórico: la forma imperialista del capitalismo. Situó la forma en la que abordar los diferentes posicionamientos, las críticas, la discusión teórica, etc. También subrayó la importancia de la organización y combatió las posiciones espontaneístas y economicistas contra las que ya se enfrentaron Marx y Engels. Igualmente señaló una clara diferenciación entre el sindicato (o cualquier organización de masas) y la organización política revolucionaria. Lenin enumeró algunas características del modelo organizativo que proponía, hablando de la necesidad de una organización formada exclusivamente por sujetos revolucionarios “sin que importe si son estudiantes u obreros quienes se forjen como tales revolucionarios profesionales. Pues bien, yo [Lenin] afirmo: 1) que no puede haber un movimiento revolucionario sólido sin una organización de dirigentes estable que guarde la continuidad; 2) que cuanto más vasta sea la masa que se incorpore  espontáneamente a la lucha – y que constituye la base del movimiento y participa en él-, tanto más imperiosa será la necesidad de semejante organización y tanto más sólida deberá ser ésta (pues con tanta mayor facilidad podrán los demagogos de toda  laya arrastrar a los sectores atrasados de la masa); 3) que dicha organización debe estar formada, en los fundamental, por personas que hagan de las actividades revolucionarias su profesión; 4) que en un país autocrático, cuanto más restrinjamos el  contingente de miembros de dicha organización, incluyendo en ella sólo a los que  hacen de las actividades revolucionarias su profesión y que tengan una preparación  profesional en el arte de luchar contra la policía política, tanto más difícil será «cazar» a esta organización, y 5) tanto mayor será el número de personas de la clase obrera y de las otras clases de la sociedad que podrán participar en el movimiento y colaborar en él de un modo activo.”

2. RASGOS DE NUESTRA ORGANIZACIÓN

2.1. Organización no exclusivamente juvenil

Somos una organización marxista-leninista, enfocada principalmente a la juventud, puesto que la realidad material de nuestra organización es que ésta está formada por jóvenes. Por ello, nuestros objetivos principales, nuestra planificación para alcanzar éstos, nuestra estética y nuestra perspectiva en los análisis se centrarán en el ámbito juvenil; siendo el ámbito donde más experiencia tenemos y donde podemos actuar con mayor planificación y eficiencia.

Sin embargo, puesto que aspiramos a contribuir a la reconstrucción del Partido Comunista en nuestro país, consideramos necesario facilitar la incorporación a nuestra organización a aquellos y aquellas comunistas de mayor edad. Iremos desarrollando línea y espacios de trabajo conforme vayamos teniendo contactos y simpatizantes no juveniles, para organizarlos si pueden ser encuadrados en nuestra estructura. Esta preparación es necesaria, además, para encuadrar a nuestra militancia que a medio-largo plazo dejará de ser joven.

2.2. Organización y escuela de cuadros

La organización comunista debe ser la organización de vanguardia de toda la clase obrera, por ello debe estar formada por los elementos más preparados, predispuestos y capaces de ésta. De esta forma, la disciplina consciente debe ser uno de los pilares que caractericen nuestra militancia. Por ello, preferimos la calidad a la cantidad.

No obstante tenemos en cuenta nuestro carácter de escuela de cuadros, es decir, de formación teórica y práctica de nuestra militancia, y de la adquisición de estos principios progresivamente teniendo en cuenta de que un comunista está en continua formación.

Sólo con este tipo de organización seremos capaces de tener una influencia efectiva sobre la clase obrera y los sectores populares.

2.3. El centralismo democrático como principio organizativo

Asumimos el centralismo democrático como la herramienta más apta para garantizar la superación de nuestros debates y diferencias internas, así como para potenciar nuestra capacidad de transformación de la realidad. Entendemos el centralismo democrático como una herramienta flexible que adapta el nivel de centralización-democracia a las necesidades políticas del momento histórico, asegurando en todo momento la unidad de acción.

El centralismo democrático se caracteriza por un constante flujo de análisis, debates y orientaciones entre los Núcleos, los Comités de Territoriales y el Comité Central y el Ejecutivo. De esta forma la política de los núcleos debe elevarse a los órganos de dirección para que estos recojan y sistematicen las experiencias y puedan desarrollar análisis desde una perspectiva más amplia. A su vez, los análisis de los órganos de dirección deben ser debatidos en los núcleos de forma crítica y contrastados con la práctica.

El principio del centralismo democrático de comunicación abajo-arriba y arriba-abajo debe concebirse de tal forma que los órganos de dirección deben transmitir debates y experiencias desarrollados por la militancia a todos los núcleos para que también estos puedan analizarlos, realizar críticas o aprender de dichas experiencias, reforzando así la cohesión política de la organización.

La comunicación horizontal se permitirá únicamente en dos casos, y teniendo siempre carácter temporal. En primer lugar, reconocemos las plataformas de opinión durante los procesos congresuales y conferencias, con el objetivo de estructurar las distintas líneas en caso de que sea necesario. La organización tendrá el deber, a través de sus órganos, de facilitar las herramientas para la comunicación horizontal y de reconocer las distintas plataformas en caso de que alcancen un 15% de la militancia. Toda la información y los postulados de la plataforma se transmitirán al conjunto de la organización. Asimismo, la organización facilitará y permitirá la comunicación horizontal en el caso en que un militante lo solicite de cara a plantear un congreso extraordinario.

De esta forma, entendemos que la dirección política de la organización no recae solo en sus órganos de dirección sino en el conjunto de la organización. Cada núcleo es responsable de plantear iniciativas, realizar análisis y contrastas su práctica política para avanzar y analizar la política de la organización en su conjunto (de cada núcleo y cada comité) realizando las pertinentes críticas. Cada comité de dirección es responsable de sistematizar las experiencias de los núcleos desde una perspectiva más amplia para desarrollar una orientación política conjunta.

3. SECTORIALIZACIÓN

La relación dialéctica entre teoría y práctica debe ser una realidad constante si pretendemos realizar avances políticos. Así, cualquier teorización carece de sentido si no la llevamos a la práctica, si no la aplicamos observando las contradicciones que surgen, analizándolas y siendo capaces de superarlas. Así, cualquier práctica política queda vacía y sin rumbo si no está basada en un análisis científico de la realidad.

Las y los comunistas intervenimos prioritariamente en nuestro centro de trabajo/estudio, entendiendo que este es el espacio natural para interactuar con los sectores de la clase trabajadora que nos son más cercanos, nuestras compañeras, organizarnos y transformar la realidad. En consecuencia, nuestros modelo organizativo se pliega a las necesidades de nuestra práctica política, organizándose los núcleos prioritariamente entorno al centro de trabajo/estudio, en base a un mismo tipo de frente de masas (núcleo de Movimiento Obrero, núcleo de Movimiento Estudiantil…) o, finalmente y como última opción, en base a criterios territoriales. Este modelo de organización de los núcleos mediante criterios de frentes de intervención política puede entenderse como una primera fase de sectorialización.

Este modelo organizativo y forma de trabajo conlleva, de forma lógica, una especialización de la militancia. Y, ante la necesidad tanto de desarrollar línea teórica y orientaciones, para poder responder como organización a los retos territoriales o estatales que escapan de las competencias de los núcleos y para poder sistematizar las distintas experiencias de forma que nos ayuden a avanzar, es necesario desarrollar estructuras sectoriales en la medida de nuestras necesidades.

Sin embargo, nuestra práctica política en los distintos frentes de intervención no es una cuestión aislada, ni incluso sectorial, ya que se enmarca dentro del desarrollo de la lucha de clases y debe estar supeditada a una estrategia revolucionaria. Por esto, el trabajo teórico y práctico de las estructuras sectoriales no puede rebasar o contradecir la línea política general marcada por la organización.

Es por ello que en todos los órganos, desde la base a la dirección, se debe tener una visión integral de las tareas de comunistas a desarrollar, independientemente de la sectorialización por frentes o la responsabilidad concreta que posea cada militante.