[Documentos I Congreso] Movimiento obrero

Hasta ahora hemos publicado aspectos generales o fundamentos teóricos así como nuestra política en frentes muy concretos. Ahora es el turno del documento sobre «Movimiento obrero«, que debe ser el eje central de cualquier organización comunista. Por eso planificamos nuestra actuación en este ámbito para avanzar hacia los objetivos más elevados que nos hemos marcado en los documentos ya publicados.

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Movimiento Obrero

1. CONTEXTO

Los sindicatos son los frentes naturales donde la clase obrera se organiza y lucha por derechos inmediatos económicos. Son por tanto estructuras de la clase, que están en contacto constante con ésta. Son además, las únicas estructuras de masas propias de la clase.

La situación actual, en cuanto al movimiento sindical obrero se refiere, se caracteriza por una serie de hechos, muchos de ellos relacionados entre sí, como son:

  • Desprestigio de los sindicatos ante la sociedad en general, y la clase obrera en particular, debido a su comportamiento pactista y contra la clase, los casos de corrupción en los que se han visto implicados y otras actuaciones antisindicales que han tenido desde la transición.
  • Batallas en el interno de los sindicatos y entre diferentes sindicatos, demostrando posiciones sectarias, que en nada benefician la lucha de la clase.
  • Muchos trabajadores en la actualidad no ven como un proceso natural (espontáneo) la sindicación y organización para luchar por sus necesidades inmediatas, fruto del desprestigio de los sindicatos, pero también del papel de la superestructura en su lucha contra la conciencia de clase en sí y por el miedo a la represión derivada.
  • Falta de adaptación de los sindicatos a los trabajos precarios, la atomización de las empresas y al trato con los trabajadores en paro.
  • Aunque hay un repunte en los conflictos laborales en importantes y grandes empresas españolas, la mayoría de ellos son a la defensiva, es decir, cuando los trabajadores ya no tienen casi nada que perder, y luchan por no ser despedidos. Los conflictos a la ofensiva son menos habituales. Además, la solidaridad de clase impulsada por estos es muy variable.
  • Durante el periodo de la crisis los sindicatos han sufrido un elevado descenso de la afiliación. Este descenso se ha sido patente en los sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT), sin embargo esta afiliación no ha ido a parar a otros sindicatos minoritarios (CNT, CGT, Intersindical, USO, COS, CIGA…).
  • Los sindicatos han sido durante los últimos años (salvo en algunas ocasiones, como el 22M) los organizaciones con mayor capacidad de movilización de la clase.
  • A pesar de tener actividad pactistas y poco combativas frente a las reformas y recortes de los últimos gobiernos, a nivel de las empresas siguen siendo una barrera frente a estos ataques.

2. RESCATAR EL SINDICALISMO PARA LA CLASE OBRERA COMO OBJETIVO ESTRATÉGICO

Dado el contexto actual de debilidad del movimiento comunista e incluso del movimiento sindical (que debiera ser espontáneo entre la clase obrera) nos hemos planteado como un objetivo estratégico la consecución de un sindicalismo de clase y combativo.

Los marxistas-leninistas entendemos que el sindicalismo es primordial para organizar la revolución, ya que:

  • Permite organizar a toda la clase, independientemente de su nivel de conciencia.
  • Permite adquirir a la clase conciencia en sí.
  • Es una escuela para la clase obrera de lucha, solidaridad y organización.
  • Es una estructura democrática que permite a los obreros la participación directa en decisiones políticas.

La apuesta estratégica de nuestra organización es construir un amplio movimiento obrero-sindical de carácter democrático y combativo que se configure como actor protagonista en la lucha de clases.

Para hacer posible el objetivo estratégico de recuperar el sindicalismo de clase y combativo, nuestra participación se dará en base a los siguientes objetivos, que se desarrollarán a lo largo del documento:

  • Formación de cuadros/delegados sindicales obreros propios.
  • Adquisición de experiencia en la lucha sindical obrera.
  • Incorporar a trabajadores a la reconstrucción del partido.
  • Establecer lazos con trabajadores de base y delegados sindicales.
  • Promover las elecciones sindicales y apoyar a candidatos cercanos.

La situación del movimiento sindical, depara un trabajo dificultoso. A ello hay que sumar la realidad de nuestra organización, no sólo nuestra pequeñez, sino la poca experiencia en el movimiento sindical obrero. Es por ello necesario seguir acumulando experiencias y seguir desarrollando línea en este sentido, pero además debemos comenzar a utilizar aquellas experiencias que el movimiento comunista nacional e internacional ya ha sistematizado.

3. REFORZAR EL SINDICALISMO DE CLASE Y COMBATIVO

Entendemos que para reforzar el sindicalismo se debe trabajar tanto en el interno del sindicato (como comunistas), para construir nuestro sindicato modelo; como en hacia el externo de éste (como sindicalistas) para impulsar y dirigir las luchas y la organización obrera. Además estas dos vertientes de la lucha en los sindicatos se interrelacionan y retroalimentan.

Uno de nuestros objetivos es reforzar el sindicalismo, puesto que esta es la forma de organización obrera más básica que permite la defensa y ataque de los obreros por sus derechos inmediatos. A lo largo y ancho del estado son numerosos los sindicatos ‘de clase’ que existen, dependiendo del territorio. Por lo tanto, a la hora de organizar a los trabajadores desde el espacio que mejor se adecúe a las condiciones concretas de cada lugar, tendremos varias opciones de elección. Debemos tener en cuenta diferentes factores como la masa social que tienen detrás, su influencia, el grado de combatividad,… En cualquier caso, aunque en el que decidamos trabajar cumpla con alguno de estos parámetros, nuestro objetivo es organizar a los trabajadores, aumentar su discurso de clase, su combatividad, etc., y garantizar así el muro de defensa de los obreros frente a la patronal.

La institucionalización en el sistema democrático burgués y la actitud conciliadora de los sindicatos CCOO y UGT desde la Transición, fruto del revisionismo imperante, ha provocado una situación de poca credibilidad de los sindicatos entre la clase obrera. Con todo, a pesar de poseer dirigentes conciliadores con la patronal, hay numerosos trabajadores y trabajadoras críticos que están en la primera fila de los conflictos laborales y sociales defendiendo los derechos de nuestra clase. Esto ha permitido que en algunos centros de trabajo haya alta participación sindical y respaldo de la plantilla hacia los sindicalistas. Con esa gente es con la que la organización deberá tejer alianzas para construir sindicalismo combativo y de clase, tratando de aislar a cúpulas y tendencias reaccionarias.

Es preciso saber hasta dónde tenemos rienda suelta para maniobrar con el resto de sindicados y sindicadas: ver qué afinidad ideológica hay, si están abiertos a cambios para reforzar el sindicalismo y hacerlo más combativo, etc. De forma prioritaria nuestro trabajo se centrará en CCOO.

3.1. Acercarse a los centros de trabajo reforzando el sindicalismo de clase.

Nuestra organización y nuestros militantes deben trabajar por concienciar y organizar a los trabajadores, reforzando la organización sindical, animando a sindicarse a los trabajadores, para garantizar más posibilidades de lucha y victorias a la clase obrera. Con ello, nuestra militancia debe apoyarse en los compañeros de trabajo más combativos y concienciados (y también despertar la conciencia de clase del resto), apoyarles también a ellos (por ejemplo, animarles a afiliarse, y a presentarse a las elecciones sindicales), e intentar acercarlos a nuestra organización. Este es otro de los objetivos de la intervención en Movimiento Obrero, fundamental en el proceso de construcción del Partido: incorporar a trabajadores al proceso; ligarnos de manera real a la clase obrera, a la vez que hacemos por reforzar otras organizaciones propias de la clase como son los sindicatos.

Los militantes de nuestra organización tienen que llegar a ser ejemplo a seguir en su centro de trabajo y en el sindicato, dando ejemplo militante a sus compañeros para llegar a ser una referencia para los trabajadores. Evidentemente, las pautas de actuación variarán según el centro de trabajo, según el contexto en el que se den los conflictos, y serán los núcleos los encargados de perfilar esto. Pero siempre manteniendo el objetivo de forjarnos en los conflictos y ser referente para el resto de obreros. Con ello, también debemos tener en cuenta la importancia de las elecciones sindicales. Que nuestra organización tenga delegados sindicales nos permitirá obtener experiencia en labores sindicales representando a los trabajadores de la empresa, teniendo más capacidad de maniobra para llegar a los trabajadores. Por tanto, debemos hacer lo posible porque nuestra militancia sea referente en su centro de trabajo, y pueda presentarse a las elecciones sindicales junto a otros obreros destacados. Sin ánimo de entrar a detallar pautas de actuación, es importante señalar que en caso de que el núcleo valorase que no es posible presentar candidatos propios, debemos apoyar a aquellos trabajadores que consideremos oportunos para representar al resto, ya sea apoyando sus candidaturas o animándoles a presentarse a las elecciones.

También podemos intervenir en los centros de trabajo sin tener militantes en ellos; muchas veces, el primer paso a realizar en un centro de trabajo es acercarse a éste como sindicato para averiguar qué problemas tienen los trabajadores, hacerles propuestas, explicarles sus derechos laborales y darnos a conocer. Nuestra experiencia nos dice que las empleadas y empleados suelen estar receptivas y ven con buenos ojos el sindicato cuando realizamos estas tareas.

3.2. Conflictos laborales

No cabe duda de que cualquier conflicto laboral es una buena oportunidad para llevar a cabo nuestra estrategia de movimiento obrero, sin embargo estos conflictos requieren mucha dedicación. La participación en conflictos laborales concretos ha de ceñirse a la disponibilidad de la militancia de cada núcleo y con objetivos concretos alcanzables y bien definidos. El propósito de la participación en luchas concretas debe exigirse, como mínimo, a la ganancia de experiencia y a ampliar los contactos sindicales. Dada nuestra situación no podemos permitirnos abarcar grandes objetivos si después no vamos a estar a la altura de las expectativas.

En principio, la presencia de sindicalistas para ayudar en los conflictos laborales es bien recibida. Es importante llevar siempre una actitud constructiva y propositiva, no imperativa. En el momento en el que nos encontramos, debemos intervenir en ellos desde el sindicato de manera prioritaria.

La acciones interesantes que se pueden realizar alrededor del conflicto son: generar asambleas de trabajadores de la zona, organizar charlas públicas para dar a conocer el conflicto, entrevistas, empapelar lugares de trabajo, pintadas, reparto de panfletos, piquetes, huelgas de compra… siempre de la mano de la plantilla afectada, y en consonancia a su nivel de combatividad.

En estas luchas encontraremos desde cuadros sindicales más avanzados hasta sindicalistas u obreros inexpertos en este tipo de situaciones. Asimismo, a veces por el propio acomodamiento de los comités de empresa, estos se ven incapaces de generar una ola de apoyo a su favor entre el resto de la sociedad, los trabajadores de la empresa afecta y los propios afiliados al sindicato.

En pequeños negocios, al no haber comité de empresa, y a veces, ni siquiera delegado sindical, los conflictos laborales son más difíciles de impulsar y de intervenir en ellos.

El objetivo en ese sentido es que nuestra organización y nuestros militantes se nutran de las experiencias obreras, ya sea desde dentro del propio conflicto como desde fuera.

  • Como organización:

Lo haremos fundamentalmente en aquellos conflictos en donde no hemos podido participar desde la base (por ejemplo, porque no tenemos militantes que trabajen en esa empresa/sector) o en aquellas zonas donde por diversos motivos no podamos ir como sindicalistas. Para acercarnos a los conflictos de manera externa a ellos, el núcleo deberá valorar cómo llevarlo a cabo. Un ejemplo de ello puede ser contactar con miembros de los sindicatos que nos puedan poner al día, o acercarnos a las acciones que los trabajadores convoquen, para tantear el terreno y medir la actitud de los trabajadores y sindicalistas en dicho conflicto.

Buscaremos que los trabajadores nos conozcan y sepan que pueden contar con nosotros. Establecer lazos con trabajadores de base y delegados sindicales. Como ya hemos realizado en varias ocasiones, podemos apoyarles mediante entrevistas que puedan por una parte dar a conocer el conflicto, y por otra mostrar el apoyo de nuestra organización, ponerles en contacto con sindicatos en caso de que no haya afiliados en su centro de trabajo, etc. Se trata, por un lado, de intentar reforzar nuestra organización a partir de las luchas obreras y, por otro, reforzar las propias luchas obreras y el movimiento obrero dotándolo de su forma básica de organización, es decir, la organización sindical.

  • A través de los sindicatos:

A la hora de intervenir como miembros de un sindicato hemos de analizar el conflicto y ver si esto puede suponer una contradicción. Es importante analizar la situación antes de ponerse manos a la obra en cada conflicto que nos podamos encontrar. Con ello, en caso de decidir intervenir a través de la organización sindical, debemos explicar nuestras posiciones a los trabajadores, denunciando que los dirigentes pactistas no representan los intereses de los obreros, y argumentando la necesidad de crear un sindicalismo combativo y de clase, que no esté por la claudicación ante la patronal.

3.3. Elecciones y campañas de afiliación sindicales.

Como trabajadores afiliados, también podemos apoyar los procesos de elección a representantes en centros de trabajo que no son el nuestro. Para los que ya están afiliados o ya tienen un contacto establecido con los sindicatos, las elecciones sindicales son una buena forma de aproximación a otros trabajadores y a la realidad de esos centros de trabajo. Durante las elecciones, los sindicatos se ven en la necesidad de planificar una intervención muy extensa empresa a empresa (les va su poder en ello). En aquellos en los que ya hay una tradición y sindicalistas implicados y referentes, hay bastante concienciación al respecto y participación. Sin embargo, en otros puede existir apatía por diversas razones (como el miedo a represalias, la desconfianza en los delegados y estructuras sindicales por su actitud conciliadora con la patronal, o porque los sindicatos suelen ser más activos en dichos procesos, pero al mismo tiempo suelen olvidarse una vez celebradas las elecciones de los problemas diarios de los obreros). No obstante no es un trabajo fácil, en muchas empresas el miedo y la despolitización atenazan a los trabajadores que renuncian a elegir representantes o presentarse ellos mismos a elecciones.

A su vez, debemos impulsar que los sindicatos incorporen campañas de afiliación en su planificación anual. Es necesario aumentar la afiliación sindical y mejorar el contacto con los trabajadores, que se ha de dar de una forma periódica y constante, acercándose sobre todo a los centros de trabajo.

4. TRABAJADORES EN PARO Y EN PRECARIO Y SOLIDARIDAD OBRERA

En el contexto actual de apatía y el miedo a la afiliación, el impulso o la creación de asambleas de parados y precarios puede ser una buena herramienta de trabajo. Nos permitirá aglutinar sobre todo a jóvenes de diferentes empresas atomizadas, con contratos precarios y a parados.

Teniendo en cuenta que las condiciones laborales actuales facilitan el despido, la no-renovación y el abuso por la ‘flexibilidad’ del horario, este tipo de asambleas pueden ser una estructura más laxa que el sindicato, que no exponga a los y las trabajadoras a la represión y coacción de la patronal. Por ello, según las condiciones de sus integrantes, la asamblea puede ser más o menos pública (habrá ocasiones en las que será más interesante una estructura clandestina), más o menos orgánica y más o menos ligada al sindicato.

Independientemente de lo anterior, los objetivos de esta asamblea serían:

  • Dotar de estructuras adecuadas para toda la clase para su organización y lucha.
  • Acercar estos nuevos perfiles (parados, precarios, jóvenes desclasados) al sindicato.
  • Facilitar el trabajo de nuestra propia militancia con este perfil en el sindicato.

Al tiempo que vivimos un repunte de la conflictividad laboral, empresa a empresa, se observa un tímido avance de la solidaridad de clase que ha tenido ejemplos recientes como el conflicto en Panrico, Coca-Cola, Movistar, empleados de limpieza, mineros y otros. Uno de los rasgos comunes de estos conflictos es que han trascendido el centro de trabajo, generándose un colchón social de apoyo mediante boicots de consumo, cajas de resistencia, movilizaciones masivas, etc. Nuestro papel es el de potenciar la solidaridad de clase, tanto desde nuestra organización como desde los espacios de masas en los que trabajemos (plataformas, sindicatos, etc.). Una de las formas de potenciar la solidaridad de clase puede ser la colaboración de las personas en paro en los conflictos laborales (ajenos a sus puestos de trabajo anteriores), participando en los piquetes, cajas de resistencia, etc., para impedir que haya más trabajadores que engrosen las filas del desempleo.

5. CONCLUSIÓN

Por tanto nuestros objetivos se concretan en conseguir que nuestros militantes, simpatizantes y entorno se organicen sindicalmente; apoyar y dar difusión a los conflictos laborales de nuestra localidad y contactar con sindicalistas y delegados sindicales para establecer con ellos una relación directa como organización, buscando como objetivo el incorporarlos a nuestras filas, así como reforzar los sindicatos, prioridad actual que nos ayudará a engrosar el músculo de la clase obrera.

El desarrollo de estas tareas planteadas nos permitirá ir desarrollando medios a nivel interno. A saber:

  • Avanzar en la sectorialización de nuestra organización, creando núcleos netamente obreros e ir desarrollando trabajo en este campo a pesar de que sea un núcleo estudiantil. Donde vamos a encontrar a la mayor capa de compañeros y compañeras de clase será en el movimiento obrero, por lo que hay que ir orientando e interviniendo en este ámbito en los núcleos que no lo tienen desarrollado. En los estudiantiles será una cuestión secundaria, aunque siempre se intentará mantener el contacto con compañeros de frentes estudiantiles, una vez pasen al mundo laboral, para orientarles a que desarrollen militancia en el medio obrero. En los mixtos, debe plantearse como prioritaria, sin abandonar la parte estudiantil.
  • Crear una red de contactos de sindicalistas, veteranos y jóvenes con los que mantener una relación fluida, en la cual ellos nos ayuden a conocer más sobre el sindicalismo y nosotros podamos ayudarlos a situarse en un tiempo político muy inestable y ofrecerles el respaldo de una organización modesta pero con capacidad. El objetivo es doble: acabar incorporándolos a nuestra organización y a la vez reforzar el sindicalismo de clase.