[Documentos I Congreso] Política feminista

Después de publicar nuestras bases acerca del patriarcado, publicamos ahora «Política feminista«, el documento en el que plasmamos las líneas generales de nuestra táctica en la lucha contra el patriarcado en el marco del modo de producción capitalista, partiendo del momento y desarrollo en el que se encuentra nuestra organización en particular y la de la clase obrera en general.

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Política feminista

1. INTRODUCCIÓN

Vivimos en una sociedad que crece en unas estructuras capitalistas y patriarcales, cuyos efectos entre nosotras y nosotros son indiscutibles, ya que representamos los roles de género que nos enseñan en todas las etapas de nuestro crecimiento. Encontramos así la creación de estereotipos, que se complementan y a su vez se destruyen.

Estos se desarrollan en diferentes ámbitos de nuestra vida, que son invisibilizados y normalizados, pero debemos analizar cómo sucede una misma situación en diferentes espacios. En este caso nos centraremos en el ámbito político y sindical.

Cuando una misma toma conciencia de su opresión, de una opresión social que viene determinada por su género, es más consciente a lo que está expuesta continuamente, hacia una misma y el resto. Por lo tanto, es un error creer que por estar en ámbitos de una determinada ideología no estemos expuestas al patriarcado, ya que estas actitudes machistas y sexistas se continúan reproduciendo, y es concretamente en los espacios de izquierdas donde creemos que no debería darse en la misma cantidad.

2. POLÍTICA EN EL INTERNO

En primer lugar, debemos tener en cuenta que el número de mujeres en las organizaciones políticas es menor que el de hombres. Uno de los factores que propicia este hecho es el no tomar la política como algo propio, ya que los estereotipos marcan los espacios de desarrollo según el género. Por otra parte, es un hecho que la participación femenina en una reunión ordinaria es menor, debido a una mayor inseguridad generada por su rol de género, que no está pensado para la intervención pública, así como por el papel que juegan los hombres en estos espacios.

Será por lo tanto necesario hacer un esfuerzo en “feminizar” nuestra organización, formando cuadros femeninos, participando en frentes feministas y desarrollando nuestra línea en este ámbito, para conseguir aumentar la militancia femenina y el peso de ésta en los puestos de responsabilidad y los órganos de dirección.

Debemos además hacer un esfuerzo de cara al interno para evitar conductas machistas o situaciones que cohíban o dificulten la participación de las mujeres en el debate y el trabajo. Las situaciones que suelen darse en mayor medida sobre mujeres y que aumentan su inseguridad son: las matizaciones para corregir, afirmar o dejar como apta la intervención de una, evidenciando actitudes paternalistas; las interrupciones; el cuestionamiento de argumentos o situaciones machistas (hay propuestas o críticas que cuando las hace un hombre se toman con mayor seriedad), etc. Estas situaciones son aplicables también al externo, por lo que en aquellos espacios donde participamos debemos intentar corregirlas.

Para solucionar todos estos problemas, se plantea:

  • Animar a las camaradas menos participativas, intentando crear un ambiente que les conceda mayor seguridad, animándolas a que intervengan. Reducir el tiempo de las intervenciones (ya que las intervenciones prolongadas cohíben más), no levantar la voz en las intervenciones como conducta de autoridad, evitar o dar toques de atención cuando se produzcan matizaciones interrupciones o cuestionamientos, son algunas de las claves para crear un espacio de seguridad.
  • Cuando observemos un comportamiento machista, ya sea por parte de un compañero o una compañera, no callarnos y denunciarlo, para poder tratarlo y ponerle solución. La mejor forma de solucionar estas situaciones es el debate, la crítica y la autocrítica, para tomar conciencia de ello.
  • Animar a que las camaradas puedan tomar responsabilidades, intentado que asuman estos papeles. Es importante la participación de mujeres no solamente en los debates, sino también en los cargos para tener una paridad en la representación.
  • En cuanto al lenguaje, a nivel interno, utilizar palabras con género no marcado o ambos géneros al mismo tiempo siempre que sea posible y no atente contra la «economía del lenguaje», y cuando no sea así, se procurará usar el femenino de forma oral y se impondrá de forma escrita. Además, se eliminará de nuestro vocabulario palabras patriarcales o chistes que conlleven una discriminación, ya sea por razón de género, orientación sexual, etc.
  • Aumentar nuestra formación en el feminismo tanto a nivel práctico como a nivel teórico, apoyándonos en cuadros feministas de clase con los que tengamos relación y que no pertenezcan a otras organizaciones partidarias.
  • Crear una comisión feminista no mixta constituida por mujeres de la organización y al menos una camarada del Comité Central. Esta comisión se encargará de desarrollar la línea feminista, convocar conferencias y organizar el debate. Además, se encargará de detectar y denunciar las actitudes patriarcales en el seno de la organización buscando vías para solventar estos problemas.

Debemos tener en cuenta que la consecución de estos objetivos no será inmediata, que se dará de forma progresiva con la aportación de todas y todos, para crear un espacio feminista. Cada persona tiene sus tiempos y deben ser respetados, es decir, no debemos forzar de inmediato al cambio de una persona, como por ejemplo obligar a intervenciones o señalar demonizando conductas. Debemos tener en cuenta que todas y todos tenemos conductas que reproducen los roles patriarcales, y que haciendo críticas negativas pueden producir el efecto contrario, con lo que debemos ser pacientes y tratarlo con normalidad, siendo constantes para poder avanzar.

3. POLÍTICA EN EL EXTERNO

Teniendo en cuenta el poco trabajo desarrollado por la organización en el feminismo, la línea política feminista deberá ir construyéndose de aquí al futuro, a medida que vayamos sistematizando experiencias. Sin embargo, podemos definir a grandes rasgos (a raíz del análisis del patriarcado expuesto en el eje de ideología) que defendemos una línea feminista de clase. En este sentido, centraremos nuestro trabajo en el problema de las mujeres trabajadoras, por su doble opresión, sin que ello suponga abandonar el trabajo hacia todas las mujeres combatiendo aspectos como la violencia machista.

Debemos tomar el feminismo como una lucha transversal y no secundaria o aparte. Por ejemplo, si nos unimos a una huelga obrera, debemos contemplar como feministas la situación de las trabajadoras, transversalizando ambas luchas por la igualdad. Con ello, visibilizar la opresión que sufren las mujeres en cada una de las luchas en las que participemos: TTIP, Reforma Laboral, privatizaciones, etc.

Además, defendemos la libertad sexual y emocional de todas las personas, acabando con la heteronormatividad que nos oprime.

En cuanto al lenguaje empleado a nivel externo, debemos usar ambos géneros (el/la, compañeros/compañeras) intentando buscar palabras de género neutro (camaradas, estudiantado, etc.).

3.1. En los sindicatos

El trabajo feminista que llevaremos a estos espacios (sindicatos estudiantiles y obreros) será el feminismo sindical, teniendo en cuenta todas aquellas cuestiones que tengan que ver con una situación de discriminación por género en cuestiones laborales, académicas o de lucha económica. Dentro de éstas entraría la lucha contra el acoso laboral o en un centro de estudios.

Se debe procurar evitar las actitudes y situaciones machistas que se han comentado para el interno.

Por otro lado, el sindicato no es el espacio más adecuado para llevar debates ideológicos y políticos sobre el feminismo que pueden generar disputas entre diferentes corrientes feministas (o gente políticamente independiente con una conciencia feminista menos avanzada) o una sectarización del frente (por ser demasiado exigente ideológicamente para la clase).

3.2. En frentes sociopolíticos (de unidad popular, vecinales o barriales)

En estos espacios la politización de la gente es mayor por lo que se pueden introducir cuestiones feministas con mayor amplitud.

En una candidatura de unidad popular nuestro trabajo será introducir en el programa reivindicaciones feministas.
En asociaciones vecinales o barriales se pueden realizar actos sobre la situación de la mujer trabajadora de algún sector concreto, de “las amas de casa”, o incluso negociar con los ayuntamientos mejoras para las mujeres o medidas de igualdad entre los hombres y las mujeres.

3.3. En frentes feministas

En estos frentes (junto al trabajo propio como organización) es donde mejor y más ampliamente se puede llevar a cabo el trabajo feminista. Debemos fortalecer el movimiento feminista creando frentes feministas útiles o participando en los que existan.

Es preferible impulsar plataformas feministas más que coordinadoras de grupos políticos. Apostamos por frentes feministas abiertos y amplios, recordando que no vamos a ellos a chocar con nuestra línea, ya que puede haber diferentes líneas y muy diversas en estos.

El trabajo comentado para el resto de frentes será válido para estos. Se pueden realizar actos de concienciación, video-fórums, movilizaciones, agitación y propaganda con panfletadas y pegada de carteles, etc.