El capitalismo es incompatible con la vida

Las plantas, los animales y los microorganismos descomponedores presentes en nuestro planeta, los recursos naturales entre los que se encuentra el agua y los minerales como los metales y la tierra, así como el clima se encuentran en un equilibrio dinámico que permite la sostenibilidad del ecosistema. En este ecosistema, cada pieza es necesaria y se relaciona con las demás. Pero desde hace varios años ya se viene denunciando que ese equilibrio se está rompiendo. El desarrollo de la sociedad humana está generando una cantidad ingente de residuos contaminantes, desde gases de efecto invernadero o que degradan la capa de ozono, hasta residuos químicos que contaminan mares, acuíferos y océanos; así como una sobreexplotación de los recursos naturales como el agua potable o los árboles para extraer madera.

Las consecuencias ya son palpables: reducción de la biodiversidad; capas de hielo y los glaciares derritiéndose por la subida de temperaturas; grandes sequías por un lado y lluvias torrenciales inusuales por otro; escasez alimentaria, surgimiento de nuevos brotes de enfermedades por el cambio de clima, etc. Y delante de este maltrato que nuestra sociedad está arremetiendo contra el planeta Tierra, vemos como los gobiernos no ponen medidas de control reales y miran para otro lado, vemos como las grandes empresas campan a sus anchas, ya sea actuando en países subdesarrollados sin normativa medioambiental, incumpliendo las leyes o presionando para que no se aprueben normativas más restrictivas.

Pero, como sabemos, el problema no reside en la voluntad de determinados gobiernos o empresas. El problema es el modelo de producción capitalista, un modelo desenfrenado, que tiende a la ampliación y crecimiento continuado de la producción y el consumo. Un modelo en el que los grandes monopolios, los que dominan la producción, distribución, almacenamiento y comercio mundial, compiten en una carrera asfixiante por ganar el mayor trozo de pastel. ¿Quién cree que dentro de esa carrera el respeto al medioambiente juega algún papel?

La fase actual del capitalismo está dominada irremediablemente por los monopolios, quienes harán todo lo necesario por maximizar beneficios y ponerse por encima de sus competidores. Por tanto, el problema del clima es un problema del sistema. La solución que se abre ante esta grave situación es clara: acabar con el capitalismo. Necesitamos un sistema en el que la economía y la producción se planifiquen y se controlen democráticamente, donde se produzca lo necesario para cubrir las necesidades sociales y no para aumentar los beneficios de los empresarios. Necesitamos un sistema donde no rija la ley de los monopolios, sino del interés general, que no puede ser otro que cuidar nuestro hogar.

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