El drama de los refugiados ante el coronavirus: el caso del campo de Moria, en Lesbos

Con la situación de crisis sanitaria desatada por el coronavirus vemos un aluvión de noticias diarias que nos hablan de la evolución de la enfermedad y de sus consecuencias. No obstante, entre tanta noticia diaria por doquier sobre la pandemia, apenas destaca como esta afecta con especial virulencia a uno de los colectivos humanos cuyo drama vital es más acusado. Nos referíamos a las y los refugiados que ven cómo empeoran aún más sus condiciones de vida.

Desde que en 2011 estallara la guerra en Siria, el éxodo de millones de personas hacia Europa ha sido constante. De entre estos, más en concreto, los refugiados sirios que se concentran en el campo de Moria, en Lesbos (Grecia) se cuentan por miles. Las personas que se agolpan aquí están actualmente sufriendo unas verdaderas condiciones de vida inhumanas que han sido denunciadas por diferentes organizaciones: padecen el hacinamiento, la falta de infraestructuras y recursos y un sinfín de problemas que se acentúan ante una pandemia, la cual no se puede frenar de otra manera que no sea tomando unas medidas de seguridad  e higiene que en un lugar como Moria no se pueden cumplir. Ante esto, la Unión Europea no se hace cargo de la situación, el gobierno griego tampoco, y el virus avanza.

Por su lado, las ONG’s denuncian que la distancia de seguridad que se debe mantener para que el virus no avance es imposible asegurar en este lugar, a lo cual se suma que aquí no disponen de mascarillas ni de guantes. Por si esto no fuera suficiente, la población aquí hacinada vive con una falta de medidas de seguridad sanitaria que van mucho más allá: no hay agua ni jabón suficiente para mantener las medidas de higiene recomendadas, hay sólo un baño cada 160 personas y sólo una ducha cada 240, además de sólo un grifo de agua para 1300 personas.

No obstante, el virus aún no ha llegado al campo de refugiados de Moria con la virulencia con la que sí lo ha hecho en otros países, a pesar de que el 29 de marzo murió una anciana a causa del Coronavirus. Ante esta situación son los propios refugiados quienes están intentando paliar el contagio masivo, fabricando mascarillas y buscando alternativas para que no se extienda el virus, pero estos no disponen de los medios suficientes.

Así, la emergencia social que vive la clase trabajadora en esta situación se pone de manifiesto. Las personas más expuestas al virus y a la falta de recursos son aquellas que ya sufren las consecuencias del capitalismo más brutal.  A la crisis que viven en el campo de Moria, también se añade la pobreza imperante que se extiende a lo largo de la isla, pues la principal fuente de ingresos era el turismo, el cual ha ido desapareciendo precisamente por la crisis humanitaria que se está dando en el mar Egeo.

Ésta situación se expresa de manera especialmente grave precisamente en Grecia, pues la infinidad de medidas económicas neoliberales que los diferentes gobiernos han ido adoptando en el país heleno provocan que este no disponga de los recursos suficientes para poder hacer frente a la crisis del Coronavirus, si ésta llegase a las magnitudes que sí han llegado en otros países.

Así vemos como tanto las guerras imperialistas, como las exigencias de la oligarquía, llevan a la clase trabajadora a situaciones extremas e inhumanas. La crisis del Coronavirus, por su parte, agudiza todas éstas contradicciones y, por ello mismo, hace también más visible la necesidad de organizarse y hacer frente a un sistema en el que las vidas no importan nada, salvo si se es mano de obra apta para trabajar. Esto último es lo que genera que seas necesario e imprescindible, sin importar la salud de millones de personas que siguen trabajando exponiéndose a un virus sin vacuna.

Ante la situación expuesta, las demandas que llegan desde Lesbos son claras: piden ayuda para los refugiados de Moria y la población de Lesbos, pero no sólo eso. Reivindican la disolución y evacuación de los campamentos en las fronteras exteriores de la Unión Europea, parar las deportaciones que se están realizando y liberar a los detenidos en las cárceles de deportación.

Algunas organizaciones, además, también piden ayuda económica, a través de cuentas para hacer donaciones. En este sentido, reproducimos una cuenta para poder difundir una de estas iniciativas de solidaridad internacional:

En la cuenta Solidaritaet international con asunto Moria – Help

IBAN: DE86 5019 0000 6100 8005 84

BIC: FFVB DEFF (Frankfurter Volksbank)