En la Unión Europea no hay futuro para la clase trabajadora

La semana pasada las trabajadoras y los trabajadores españoles nos despertamos con la noticia del Brexit, de lo cual seguro que tú también has oído hablar: Gran Bretaña ha decidido abandonar la Unión Europea.

Acto seguido empezamos a leer noticias que anuncian la “catástrofe” y apuntan que los votantes a favor de la salida de la UE son ingleses de las zonas antiguamente industrializadas, mientras que el Londres “cosmopolita” vota a favor de quedarse en la UE.

Los grandes empresarios y sus ejecutivos de Londres, junto a los principales partidos políticos, han apoyado quedarse y han perdido, frente a una campaña en que la actividad más destacada ha sido la del partido de extrema derecha UKIP, que tiene entre sus filas y dirigentes a antiguos conservadores que forman parte del empresariado británico que se siente atacado por las corporaciones europeas, más grandes y eficientes, y por las normativas europeas de calidad, con las que les cuesta competir.

El grueso de los votos por la salida de la UE, no obstante, no la han puesto estos empresarios, la han puesto trabajadores como tú, como nosotras y nosotros, que sufren unas condiciones de empobrecimiento y falta de perspectivas de futuro y estabilidad que son tratadas con desinterés por los políticos, totalmente entregados al buen funcionamiento de los negocios.

Muchos de nosotros y de nosotras, como tú, tenemos familiares, amigos, o incluso vivimos en nuestras carnes la emigración a este país para trabajar y encontrar unas condiciones de vida que en España se nos niegan. La mayoría no las encuentran, pues los empresarios británicos aprovechan nuestra desconexión con otros trabajadores, nuestra falta de conocimientos sobre cómo defendernos… no solo para hacernos trabajar para engrosar sus bolsillos, como siempre hacen, sino además para cubrir jornadas larguísimas o muy cortas e insuficientes pero totalmente a su disposición, a cambio de unas condiciones lamentables: pago de alquileres desorbitados por habitaciones diminutas, jornadas laborales intensas y largas, con apenas descansos para comer (en la hostelería sobre todo, pero también en la construcción, el comercio y la educación) e incapacidad para defendernos al desconocer nuestros derechos en un país ajeno.

Para colmo, esta situación de los trabajadores españoles que se ven forzados a trabajar en Gran Bretaña en condiciones agotadoras, se ve empeorada por el rechazo o la incomprensión por parte de los trabajadores ingleses que se ven en situaciones de paro y pobreza, que nos ven muchas veces como personas que “vienen a quitarles el trabajo”, “sin adaptarse a su cultura, ocupan sus calles y toman sus servicios públicos”. Paradójicamente, recibimos injustamente lo mismo que aquí otros les hicieron a otros tantos trabajadores inmigrantes de países de Latinoamérica, el norte de África o Europa del Este.

Sabemos que esta realidad es dura, que ser explotados y además tener que soportar el rechazo de quienes son de nuestra misma clase es algo que nadie merece, tampoco nosotras y nosotros. Pero sabemos también quiénes son los responsables: los mismos dueños de las empresas que nos contratan en condiciones extenuantes en Reino Unido y otros lugares de Europa, que someten a una explotación aún mayor a los trabajadores en los países llamados “en desarrollo” y “del tercer mundo”, que nos niegan la riqueza y el futuro que creamos entre todas y todos los trabajadores del mundo, por las que ellos no derraman ni una gota de sudor.

Por eso, te llamamos a ti, trabajador o trabajadora española, ya trabajes en España o como inmigrante en cualquier país europeo, a que te organices políticamente, te informes de la realidad que te rodea, que expliques a los demás trabajadores con los que convives que vuestro lado es el mismo en la batalla de la vida, que te unas a otros y otras en tu misma situación para exigir lo que es vuestro, lo que es nuestro: ningún trabajador le roba a otro, los empresarios nos roban a todos el trabajo que hacemos, nos tienen enfrentados cuando nos fuerzan a unos a jornadas agotadoras mientras dejan en el paro y la pobreza a otros, eso hemos de dejarlo claro.

La Unión Europea nunca ha movido un dedo para que las y los trabajadores españoles no tuvieran que emigrar, para que tuvieran perspectivas mejores de vida. Las pocas migajas que dicen haber soltado han sido a costa de machacar más aún a países más pobres, y no las queremos por ser injustas e insuficientes. La Unión Europea nunca ha hecho nada por la tolerancia y la paz, al contrario, ha fomentado guerras que han hecho salir a la luz el peor fanatismo en Oriente Próximo. La Unión Europea nunca ha hecho nada contra el racismo y la extrema derecha, al contrario, la toleran y la dejan crecer, como en Francia, Hungría, Grecia y ahora Reino Unido.

Las y los comunistas estamos contra la Unión Europea y estamos contra los empresarios que manipulan a trabajadoras y trabajadores para enfrentarnos entre nosotros. La ruptura con la UE es un requisito necesario para que los trabajadores podamos tomar el poder político.

¡Lucha junto a nosotros para poner fin a la falsa democracia que es esa dictadura de los empresarios, para organizar una revolución con la que establecer un sistema en el que quienes trabajamos, quienes movemos el mundo, seamos quienes decidamos nuestro destino!