George Floyd: Los afroamericanos dicen basta

El 25 de mayo de 2020 George Floyd murió asesinado a manos de un agente de policía. Un trágico asesinato producido después de que la víctima expresara de manera reiterada que no podía respirar. Esto, lejos de suponer un hecho aislado, ha sido la gota que ha colmado el vaso en EE.UU, pues la brutalidad policial es el pan de cada día para gran multitud de población negra en dicho país. Brutalidad policial sustentada en el racismo que sufren. Un racismo que tiene su base en la cuestión de clase, pues la situación de discriminación y desigualdad que aún hoy en día sufre este sector de las y los estadounidenses son consustanciales a que los mismos pertenezcan, mayoritariamente, a la clase trabajadora mas explotada.

No obstante, en esta ocasión, la rabia ha hecho que la población salga a la calle comenzando toda una gran oleada de protestas con tal de mostrar su hartazgo y clamar contra la injusticia. Protestas que se están dando precisamente en uno de los contextos más difíciles para EE.UU de los últimos tiempos: con motivo del desarrollo del covid-19 el país americano está viviendo la crisis más importante que ha padecido desde la de los años treinta del siglo XX. Debido a la falta de protecciones que azota a los trabajadores de EEUU, 40 millones de personas se han visto condenadas al paro. Las comunidades negras, que han sido tradicionalmente las más castigadas en momentos de crisis no se han salvado en esta ocasión tampoco de pagar la irresponsabilidad del gobierno ultraliberal de Trump: la covid-19 mata a más del doble de gente negra que a blanca, y su tasa de paro es superior a la de cualquier otro grupo racial.

Y todo esto no es cuestión baladí, pues en una situación en la que los movimientos sociales en EE.UU. se encuentran en su mejor momento de salud de las últimas décadas, con una crisis económica y sanitaria palpable y el estallido de las movilizaciones en contra del racismo sistémico, los sectores de la burguesía estadounidense a los que representa Donald Trump ven como crece la inestabilidad en el país. Ante ello, la respuesta por parte de su oligarquía está siendo criminalizar la protesta y endurecer la legislación de todo aquel movimiento o grupo “antifascista”. Este intento de detener la protesta no se hace con el simple objetivo de perseguir a quienes abiertamente sean antifascistas, sino que ello se intenta impulsar con tal de tener más mecanismos de represión en un país que ya durante toda la segunda mitad del siglo XX se encargó de hacer una autentica limpieza de “rojos”. Ante un rebrote de la organización y movilización social y obrera, que previsiblemente no terminará aquí, quieren asegurarse el control de todo aquello que pueda suponer un revulsivo en el status quo interno del país que hoy encabeza el imperialismo mundial. Vemos así a las claras, otra vez de nuevo, la esencia represiva de la democracia burguesa.

La valentía de las masas norteamericanas, que llevan enfrentándose a unos cuerpos de seguridad militarizados una semana, es reseñable. Desde Revolución nos solidarizamos con su  lucha pero también comprendemos que en el corazón del imperialismo, en la boca del lobo del capitalismo, las reformas que pudiesen aliviar mínimamente la opresión salvaje que sufren millones de personas pasan por un enfrentamiento completo al establishment neoliberal de Republicanos y Demócratas, que se encuentran en pugna por capitalizar las protestas entre los electores. Sólo la toma del poder por la clase trabajadora es la herramienta que permitirá erradicar la lacra del racismo definitivamente. Esperamos y creemos que todos camaradas al otro lado del atlántico tomarán nota, aprenderán de esta experiencia y redoblarán sus esfuerzos por construir una vanguardia revolucionaria que oriente las luchas de la población trabajadora a la consecución del socialismo y, con él, a la emancipación de todos los grupos oprimidos.

No puede ser otra nuestra posición como comunistas que la de apoyar en su lucha a las y los estadounidenses que continúan en la calle, demostrando la fuerza y valentía de los oprimidos.