La tercera ola, la que el capitalismo no puede frenar

Con paternalismo oímos en la televisión a inicios de año a Fernando Simón como los españoles nos hemos portado mal durante la Navidad[1]. Como las reuniones familiares en estas fechas han potenciado el crecimiento de la tercera ola y que es nuestra culpa. Y es que el inicio de 2021, el cual mucha gente esperaba esperanzada que todo fuera mejor, está registrando los peores datos de la pandemia. De hecho, la OMS ya ha advertido que 2021 puede ser peor que 2020 respecto a la pandemia[2]. Casi un año después de que todo empezara, el problema continúa como si no se pudiera hacer nada. Casi 100 millones de contagiados en todo el mundo y más de 2 millones de muertes en todo el mundo (registrados oficialmente)[3].

Actualmente, la gran mayoría de los países de Europa y América, y una parte de Asia están aumentando su ritmo de contagios sin cesar. No importa el signo político del gobierno, ya sean socialdemócratas, democristianos, liberales, radicales, conservadores, proteccionistas… el ritmo de infecciones aumenta. Esta tendencia se ha dado desde que se levantaron las restricciones más severas, como el confinamiento domiciliario, en lo que en España llamamos “la nueva normalidad”.

Desde los distintos gobiernos se pone el foco en la responsabilidad individual de la población y su ámbito social. Toques de queda que limitan el ocio nocturno e incluso vespertino. Limitaciones horarias y de aforo del comercio y la hostelería, que restringen la mayoría de su actividad. Limitación de las reuniones sociales a un número reducido de personas. Confinamientos perimetrales a nivel de municipio o comunidad autónoma. Incluso restricción del derecho a la protesta.

Sin embargo, la mayoría de restricciones no afectan al ámbito laboral y académico. Si bien hay ciertos trabajos que han pasado a la forma telemática (sobre todo, en lo que se refiere a la administración), estos llegaron a un máximo de un tercio de los trabajadores en los meses más restrictivos de 2020[4]. De la misma forma, ciertos ámbitos de la educación han pasado a ser telemáticos, sobre todo en los estudios universitarios. No obstante, la mayoría de la clase trabajadora sigue estando día a día expuesta al virus. Transportes públicos abarrotados y centros de consumo repletos, sin lugares habilitados para comer fuera de casa, etc. Y esto, dando por hecho que dentro del centro de trabajo se cumplen la normativa de seguridad, pero todo el mundo conoce que en los sectores más precarizados (repartidores, hostelería, comercio, pequeña y mediana industria) éstas no siempre se aplican.

Por su parte, el estudiantado de las universidades públicas es obligado a asistir a prácticas y exámenes presenciales obligatorios, con clases y pasillos en los que no se pueden guardar las distancias de seguridad. Los colegios y los institutos no tienen otro recurso que mantener las ventanas abiertas para evitar los contagios masivos[5], dejando una imagen de alumnos con mantas y gorros en las aulas.

En resumen, si tienes que ir a trabajar, formarte para trabajar o permitir a tus familiares trabajar, puedes salir de casa, hasta la hora que quieras, encontrándote de camino con las personas que sean necesarias. Mientras tanto, a más de 20 días de las celebraciones de Navidad se bate el récord de contagios diarios (más de 40.000 casos y de 400 muertes), coincidiendo más con el inicio de la clases, los exámenes universitarios y el reinicio de la actividad laboral después de las vacaciones de navidad, que con las propias celebraciones de esta fecha. Además, el sistema público de salud está a punto de colapsar y el personal sanitario está exhausto.

Ante la situación de la pandemia, el gobierno estatal ha decidido dejar caer al sector de la hostelería y comercio, para generar una falsa sensación de que se están tomando medidas y atajar parte de la vía de contagios. Estas medidas se han llevado consigo a más de 300.000 trabajadores del sector al paro[6] y el cierre un 15% de los comercios en nuestro país[7]. Sin embargo, lo que se pretende a toda cosa es seguir blindando la gran producción y distribución de mercancías, el núcleo de la economía. Es ahora cuando se ve más patente que nunca que se antepone la economía a la salud, pero no la economía de los trabajadores y la población en general, sino la economía de los capitalistas.

¿Entonces la solución es el confinamiento domiciliario? La alternativa parece clara: es necesario pararlo todo, confinar a la población y salvar vidas. Y aquí es donde nos podemos encontrar con varias trampas.

La primera: el confinamiento para el ámbito social. Ya se oyen los cantos de sirena en los políticos burgueses sobre un posible confinamiento domiciliario[8]. Sin embargo, la mayoría plantean un confinamiento salvo para ir trabajar y estudiar, es decir, para restringir más aún nuestro ámbito social, pero en el que cumplamos con nuestras “obligaciones”. Es decir, un recrudecimiento de nuestra explotación con medidas encima que limitada efectividad (¿seguirán los metros abarrotados por las mañanas?) y que acabarán casi por completo con los pequeños negocios de la hostelería y los centenares de miles de trabajadores del sector.

La segunda: el confinamiento duro. ¿Y si deciden hacer un confinamiento en el que sólo se permita el trabajo esencial? En España solo se permitieron hacerlo durante 2 semanas en la primera ola, y con una deuda contraída por parte de los trabajadores en forma de permiso retribuido recuperable[9]. En caso de que el gobierno no se vea en otra tesitura que plantear este escenario, sabemos que el mayor esfuerzo recaerá sobre los trabajadores que perderán gran parte de su capacidad adquisitiva en forma de expedientes de regulación, despido ordinario o finalización de contrato. Será de nuevo el Estado, a través de los impuestos de la clase trabajadora, quien sufrague los gastos y se los ahorre a los grandes capitalistas. Incluso habrá miles de trabajadores que ya no tendrán prestaciones o muy limitada. Por otro lado, los pequeños comerciantes que no aguanten la embestida, porque las ayudas son irrisorias, cerrarán y engrosarán las filas del paro.

Nos han vendido que el capitalismo es el mejor sistema posible, el que nos permite desarrollar una sociedad en libertad y tener un desarrollo tecnológico como el actual. Sin embargo, este sistema tan “robusto” no es capaz de parar su maquinaria durante algunos meses sin dejar atrás a la mitad de la población. Ahora es más visible que nunca que los capitalistas no sirven para nada, que no aportan nada a la sociedad, salvo su explotación al resto de la sociedad.

Por su parte, el poder de la clase obrera es inmenso. La clase obrera organizada y asociada es la única que mueve el mundo y que puede pararlo. Es la que cura a los enfermos, es la que distribuye la comida y los bienes necesarios, es la que produce las mercancías, es la que habilita las calles después de una gran nevada. Imaginémonos que podemos hacer si todos los recursos se destinaran a nuestro desarrollo como sociedad.

[1] https://www.cadenadial.com/2021/fernando-simon-lo-hemos-pasado-quiza-demasiado-bien-estas-navidades-216726.html

[2] https://www.who.int/es/director-general/speeches/detail/opening-remarks-for-the-media-briefing-on-covid-19-5-january-2021

[3] https://www.worldometers.info/coronavirus/

[4] https://www.elplural.com/economia/ley-teletrabajo-entra-vigor-martes_250517102

[5] https://elpais.com/ciencia/2020-10-24/un-salon-un-bar-y-una-clase-asi-contagia-el-coronavirus-en-el-aire.html

[6] https://www.infolibre.es/noticias/economia/2020/12/02/el_covid_ceba_con_los_servicios_suponen_los_parados_noviembre_mientras_los_trabajadores_bares_hoteles_concentran_los_nuevos_erte_113968_1011.html

[7] https://www.businessinsider.es/15-comercios-espana-han-cerrado-coronavirus-742199

[8] https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2021/01/13/ribo-aboga-confinamiento-parcial-coronavirus-28047657.htmlhttps://www.abc.es/sociedad/abci-confinamiento-domiciliario-vuelve-arma-inevitable-para-acabar-tercera-coronavirus-202101142142_noticia.html / https://www.20minutos.es/noticia/4543939/0/pueden-las-comunidades-autonomas-decretar-un-nuevo-confinamiento-domiciliario/

[9] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/03/29/economia/1585509982_532768.html