Las trampas de NISSAN para justificar despidos

La Generalitat se une a la presión patronal y pide a los representantes de los trabajadores que acepten este preacuerdo como mal menor mientras no hay un futuro asegurado y los sindicatos exigen compromisos firmes.

  • La Generalitat se une a la presión patronal y pide a los representantes de los trabajadores que acepten este preacuerdo como mal menor.
  • No hay un futuro de empleo asegurado y los sindicatos exigen compromisos firmes.

Nissan chantajea a su plantilla y exige un preacuerdo con el que prejubilar a 600 de los 3200 trabajadores de Barcelona. De lo contrario, amenaza con presentar un ERE que podría traer sorpresas para peor. Llevan ya muchos días negociando, sin acuerdo, una salida al conflicto en la sede del Departament d’Empresa i Ocupació, donde la Generalitat (que se ha presentado como mediadora) se une a la presión patronal y pide a los representantes de los trabajadores que acepten este preacuerdo como mal menor.

Los delegados de CCOO y CGT con los que nos hemos entrevistado manifiestan que no están dispuestos a ceder. De tener que acabar firmando prejubilaciones, exigen que se produzcan con el 90% del salario y que, a cambio, haya un compromiso por parte de la empresa que asegure que nuevos modelos de automóviles se fabriquen aquí y así garantizar que la plantilla no se reduce ni en una sola persona en un periodo suficiente de años. Exigen, además, que desencallen la negociación del nuevo convenio.

De momento la estrategia de Nissan está siendo priorizar la producción en la planta de Sunderland (Inglaterra), con unas condiciones laborales peores: negociadas bajo el terror de la era Thatcher en el contexto de la derrota de los mineros. Pero Nissan no termina de mover ficha, pues el destino de las plantas catalanas queda en el aire a la espera de que se resuelva el Brexit. No hay un futuro de empleo asegurado y los sindicatos son conscientes, por eso exigen compromisos firmes.

El problema no es de rentabilidad

La propiedad de Nissan está compartida entre Daimler AG (conocida por fabricar Mercedes) y una Alianza con Renault, Mitsubishi y Dacia que ha llegado a ser uno de los cuatro mayores grupos de fabricantes de coches del mundo. En el seno de esta Alianza se llegan a dar competiciones de modelos de la misma categoría con precios de mercado distintos, pues se fabrican en condiciones laborales diferentes. En definitiva, nos encontramos ante otro ejemplo de una trasnacional que decide con toda premeditación dejar de asumir producción en determinadas plantas para así poder justificar EREs, pese a no tener pérdidas ni descenso de beneficios. Para quienes dirigen el imperio automovilístico desde Yokohama, los trabajadores de Barcelona (como los de cualquier otra planta) son sólo cifras que mover en una tabla de Excel y para ello todo vale.

Esta no es la única trampa

En noviembre de 2018 Carlos Ghosn, presidente de la Alianza hasta 2017 y condecorado caballero de honor en dos ocasiones (de la Orden de Isabel la católica y de la Orden del Imperio Británico) fue detenido en Tokio acusado de frade y evasión fiscal. Un cuadro completo de cómo funciona el capitalismo. De momento, no obstante, los trabajadores catalanes mantienen el pulso al gigante y han conseguido que la amenaza de ERE se prorrogue de nuevo. La lucha continúa.