Los trabajadores de Indalva S.L. se movilizan ante el despido de un trabajador candidato por CCOO

Durante las últimas semanas, tanto la plantilla como la dirección de Indalva S.L. están experimentando una situación de tensión poco conocida hasta la fecha en esta empresa.

El pasado jueves 31 de enero el Comité de Empresa, representado mayoritariamente por CCOO, emitía un comunicado en el que anunciaba movilizaciones ante el despido de José Antonio Pastor, candidato por CCOO a delegado de personal. El malestar entre la plantilla por el despido de Pastor se puso de manifiesto en reiteradas ocasiones y por diferentes medios, por lo que se decidió reunir de urgencia al Comité de Empresa.

El hecho de que la dirección de la empresa despidiera a este trabajador acusándole de disminución del rendimiento y falta de compromiso ha colmado el vaso del descontento existente entre los trabajadores: las propuestas del Comité de Empresa fueron aprobadas por amplia mayoría en asamblea, convocando una primera movilización para el jueves 7 de febrero.

Y es que en Indalva S.L. se vienen realizando ciertas prácticas que, como manifestó el Comité de Empresa, “afectan a la seguridad y el bienestar de los trabajadores”. Desde tener que realizar cambios de turno de un día para otro descansando menos de 8h entre jornada y jornada, pasando por tener que trabajar con averías para garantizar la producción, hasta la cuestión más polémica: la diferencia salarial entre los trabajadores que entraron antes y después del año 2011, una diferencia que ronda los 300€ entre trabajadores que realizan el mismo trabajo, formando parte del mismo grupo profesional.

Ante las quejas de los trabajadores, la respuesta de la empresa siempre ha sido clara: “si no te gusta, ahí tienes la puerta”. A esto hay que sumar el clima de hostilidad que se ha generado durante años contra los representantes sindicales, en un intento de desprestigio de la función de estos y de sus reivindicaciones como trabajadores.

La empresa se niega a que el trabajador despedido esté incluido en el censo electoral

El miércoles 6 de febrero, día previo a la concentración, la empresa emitía una carta a la mesa electoral del colegio de especialistas (la correspondiente a los operarios de la planta) en la que afirmaba que “su inclusión no es acertada” debido a que este trabajador “fue despedido el pasado 25 de enero de 2019 por causas disciplinarias totalmente ajenas al proceso electoral”, que “no le consta a esta empresa que se haya impugnado el despido disciplinario por su parte y mucho menos su afiliación sindical (…) ni tampoco su intención o voluntad de presentarse como candidato”, por lo que procede a “impugnar dentro del plazo de 24 horas la decisión de la Mesa electoral que resuelve la reclamación del sindicato”.

Esta carta fue respondida por parte de la mesa electoral reafirmando su decisión de aceptar la reclamación de CCOO por la que se solicitaba la inclusión del trabajador despedido en pleno proceso electoral (exactamente un día antes de la constitución de la mesa electoral), otorgándole así la posibilidad de votar y mantener su candidatura a delegado de personal.

La mesa electoral mostraba así su solidaridad con el trabajador víctima de un despido que, según han expresado los trabajadores en las diversas asambleas, carece de argumentos para llevarse a cabo.

¿Qué razones tiene Indalva para actuar de esta manera?

Los empresarios, gracias a su total control sobre las condiciones de producción y organización del trabajo pueden introducir cambios cuando lo necesiten, lo que conlleva consecuencias en los ritmos y condiciones de trabajo. Indalva no es una excepción en este sentido. Aunque sería necesario estudiar la información a la que tienen acceso los Comités de Empresa sobre la situación financiera, esta permite arrojar algo de luz sobre por qué se llevan a cabo ciertas medidas e intuir cuáles pueden ser las siguientes. En definitiva, el aumento de la productividad y el ahorro en costes se convierte en prioridad para las empresas al tener que asegurar mayores márgenes de beneficio para poder competir en el mercado.

Por otro lado, son innumerables los casos en los cuales se ha despedido a trabajadores por pertenecer a un sindicato, una práctica que se repite día tras día. Hechos del pasado año como el despido de 3 sindicalistas en Burger King o de 9 trabajadoras en AON Mobile por participar en una candidatura sindical son claros ejemplos de ello.

AON Mobile, propiedad del Grupo Pitma (actuales propietarios del Racing de Santander), tuvo que reconocer la nulidad del despido de ‘las 9 de AON’, readmitiendo a estas 9 trabajadoras y pagando la correspondiente indemnización.

Situaciones como estas generan entre los trabajadores una sensación de miedo, de que cualquiera puede ser el siguiente. Indalva tampoco es una excepción en este caso.

Sin embargo, la unión y la organización de los trabajadores en las empresas siempre ha supuesto una garantía para proteger sus derechos y plantear nuevas mejoras, sirviendo además de ‘contrapeso’ a las decisiones y presiones por parte de los directivos de las empresas.

Los trabajadores de Indalva responden a esta situación uniendo sus fuerzas

A la concentración del 7 de febrero, convocada por el Comité de Empresa y aprobada en asamblea, asistieron prácticamente todos los trabajadores del turno de mañana junto a trabajadores del turno de noche. También se desplazaron hasta las instalaciones trabajadores de Aludium (Alicante), BONNYSA (Mutxamel), Boix Maquinaria (Albatera), miembros de CCOO procedentes de Elche y miembros de Revolución, la organización que edita El Altavoz.

Consignas como “que vuelva Pastor” o “si tocan a uno, nos tocan a todos” fueron las más coreadas durante la concentración. Los trabajadores quedaron emplazados a continuar las reuniones próximamente para valorar cómo se desarrollan los acontecimientos y emprender las acciones que consideren necesarias.