Orientaciones sobre el Riesgo Grave e Inminente

Trabajadores de varias empresas ya han decidido dar el paso de parar la actividad de sus centros de trabajo. Esto está permitiendo situar en primer lugar la salud y seguridad de los trabajadores frente a los beneficios empresariales. Sin embargo, desde Revolución debemos advertir de las complicaciones que están surgiendo debido a los requisitos legales para su aplicación y a la respuesta que está dando la Inspección de Trabajo, pues ya ha obligado en algún caso a retomar la actividad, posicionándose de facto con las empresas y dejando sin efecto la decisión de los trabajadores.

Por ello, a continuación, explicaremos cuestiones legales básicas, tanto los requisitos para su aplicación como las posibles consecuencias, así como aspectos relacionados con la implicación de la plantilla en este tipo de acciones, cuestiones que esperamos sean útiles para poder paralizar la producción con mayor seguridad.

El artículo 4.4 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL) entiende que existe Riesgo grave e inminente en caso de:

  • Que haya indicios de que la exposición al riesgo se pueda producir de manera inmediata
  • Que, si esta exposición existe, suponga un riesgo grave para la salud de los trabajadores.

En base al artículo 21 de la LPRL la empresa deberá tomar las medidas oportunas para evitar este riesgo y, en caso de que la plantilla no lo considere suficiente, podrá paralizar la actividad.

Los representantes de los trabajadores (delegados, Comité de empresa), o los delegados de prevención en caso de no poder reunirse el Comité, podrán decidir por mayoría paralizar la actividad y deberán comunicarlo inmediatamente por escrito tanto a la empresa como a la Inspección de Trabajo, que será quien autorice dicha decisión en un plazo de 24h.

Más allá de esto, es muy importante que, aunque la ley permita que los representantes legales de los trabajadores puedan tomar estas decisiones, aprovechemos esta situación para implicar a toda la plantilla en la toma de decisiones y así garantizar una posición de fuerza que pueda hacer frente a la empresa.

Ahora bien, ¿qué ocurre si la Inspección de Trabajo no considera que existe Riesgo grave e inminente? Como ya hemos comentado, en estos casos está obligando a retomar la actividad. Particularmente, en el caso del riesgo a posible contagio del coronavirus, la Inspección de Trabajo solo está teniendo cierta consideración en las empresas donde ya se han detectado casos de personas infectadas.

La Inspección de Trabajo está siendo muy permisiva con las empresas, y está considerando más que suficiente que las empresas entreguen guantes, gel o que se respete la distancia entre trabajadores. Sin embargo, esto no garantiza nuestra seguridad en empresas donde los puestos de trabajo están muy cerca unos de otros e incluso coinciden gran cantidad de trabajadores. Por ello, los trabajadores de Mercedes, conscientes de que el contacto entre ellos era inevitable y que no tenía sentido que se mantuviese la actividad mientras se cerraban colegios y lugares de ocio, decidió realizar una sentada en la puerta de la fábrica y forzar el cierre.

Por otra parte, ¿qué consecuencias puede tener que la Inspección de Trabajo obligue a retomar la actividad? La patronal va a intentar cargar contra nosotros para que asumamos las responsabilidades de posibles pérdidas económicas como consecuencia del parón. Ahora bien, este es un derecho recogido en la LPRL y solo pueden sancionar a los trabajadores si la empresa demuestra que ha habido mala fe o negligencia grave. Aun así, lo ideal es acudir a las organizaciones sindicales para solicitar el asesoramiento necesario en estos casos.

Esperamos que estas orientaciones puedan ser de ayuda para que como trabajadores podamos organizar colectivamente una respuesta que ponga por delante la salud de los trabajadores, la de quienes ponemos en marcha las empresas día a día, frente al beneficio de aquellos que pretenden vivir a costa de nuestro trabajo hasta en una situación tan delicada como la que estamos atravesando.