Un inicio de 2019 dorado para ArcelorMittal sin mejoras para sus trabajadores

La multinacional del acero anuncia que ha ganado un 12,7% más que en 2017. La Unión Europea toma medidas para proteger a ArcelorMittal de la competencia del acero turco. Pese a ello, la compañía sigue sin anunciar mejoras para sus trabajadores y mantiene cerrado el grifo de las inversiones y las contrataciones para las fábricas españolas.

El pasado 7 de febrero, ArcelorMittal hizo públicas sus cifras de negocio del año 2018: ni más ni menos que 4.531 millones de euros de beneficio neto, lo que significa que la empresa ha ganado un 12,7% más que en 2017.

Este resultado significa también que, por segundo año consecutivo, ArcelorMittal consigue beneficios al nivel de antes de la crisis, e incluso superiores a la media de beneficios entre 2004 y 2006.

La Unión Europea protegerá de la competencia a los dueños de ArcelorMittal

Desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso barreras a la entrada de acero extranjero a su país, las importaciones de acero turco habían empezado a crecer en la Unión Europea. La dirección de ArcelorMittal vio en esa competencia una amenaza para su negocio, y expresó su malestar públicamente a finales del año 2018.

La Unión Europea (UE) no ha tardado en reaccionar a las quejas de los dueños de ArcelorMittal, anunciando que también impondrá barreras para dificultar la entrada de acero turco. Concretamente, la UE fijará impuestos del 25% a las importaciones de acero no europeo, con el fin de elevar su precio y hacer menos rentable la compra de acero ajeno a la UE.

Esta medida protegerá el negocio del acero europeo o, lo que es prácticamente lo mismo, el negocio de ArcelorMittal, primera productora siderúrgica a nivel europeo y mundial. La relación entre las quejas de la dirección de la multinacional y la rápida reacción de la UE parece bastante clara, sobre todo teniendo en cuenta que los dirigentes de la UE son bien conocidos por su trato más que cercano con las grandes empresas y la banca.

De hecho, aunque la dirección de ArcelorMittal haya utilizado el argumento de la competencia con el acero importado de Turquía como parte de su justificación de los continuos ajustes de plantilla y falta de inversión en las fábricas españolas, lo cierto es que no es la primera vez que la UE protege los negocios de los dueños del acero europeo cuando la cosa se pone fea, habiéndose activado ya barreras similares en 2002, en aquella ocasión contra el acero asiático.

La mano de ArcelorMittal sigue cerrada para sus trabajadores

Podría pensarse que los buenos resultados económicos y la influencia sobre la política europea animarían a la multinacional a repartir parte de sus beneficios entre la plantilla que hace posible la buena marcha de la compañía, o al menos a tener algún gesto en este sentido por los esfuerzos y sacrificios realizados por sus trabajadores durante la crisis.

Sin embargo, la compañía no ha dado ninguna señal en este sentido. Al contrario, incluso en una planta como la de Sagunto, donde el nivel de producción es el mismo que antes de la crisis con casi 350 obreros menos, la multinacional no ha anunciado inversiones, contrataciones, ni gratificaciones económicas, y mantiene la política de ajustes de plantilla (ERTE) y productividad que ya han hecho protestar a los trabajadores recientemente.