El telemarketing y la dictadura de los capitalistas

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No hay tregua: una llamada detrás de otra, empalmando una despedida con el saludo de la siguiente; la presión constante de acortar tiempos, de ser más ágiles, de ofrecer la página web, de mantener la calma cuando el cliente te grita, de no olvidar la sonrisa telefónica…

Nos exponen a situaciones de estrés que afectan seriamente a nuestra salud, y ahora que llega el momento de negociar el convenio, encima se atreven a querer que trabajemos 8 días seguidos, a que continúe la contratación masiva por ETT, a reducir las horas médicas… y nada de subir sueldos, por supuesto.

Sólo por ser dueños de las oficinas, la ley les otorga el derecho a apropiarse del beneficio que genera nuestro trabajo. Porque, pensémoslo, ¿con qué dinero pagan esas oficinas?, ¿de dónde sacan para pagar sus mansiones, sus yates y su lujoso ritmo de vida? Todo es fruto de nuestro trabajo.

Vivimos sometidos a la dictadura de los capitalistas, una minoría que nos obliga a trabajar por salarios más ajustados y en jornadas laborales cada vez más agotadoras. Una minoría que nos amenaza, nos chantajea y nos condena a un futuro incierto. Una minoría que nada produce pero que todo controla. ¿Hasta cuándo vamos a dejarles que nos dominen?

Desde Revolución llamamos a secundar masivamente los paros del 22 y 29 de septiembre, así como la huelga de 24 horas del próximo 6 de octubre.

Animamos, además, a organizarnos para superar un sistema que permite la explotación de unos por otros. Porque, seamos realistas: ninguna victoria será definitiva mientras existan los capitalistas. Nunca darán su brazo a torcer, en cualquier momento querrán recuperar el terreno perdido. Es evidente que tenemos intereses enfrentados e irreconciliables. Así, nuestros objetivos deben ser, obligatoriamente, más ambiciosos.

Acabemos con sus privilegios, exijamos lo que es nuestro.

¡Únete a la Revolución!