Feminismo, una lucha transversal

Escribimos este artículo con la intención de dar a conocer cómo aplicamos nuestra línea de feminismo en los distintos espacios donde participamos, poniendo de relieve las diferencias según el tipo de espacio del que hablemos.

Nosotras, desde nuestra organización, tenemos un doble papel en los frentes en los que trabajamos llevando las reivindicaciones más favorecedoras para la clase trabajadora y la lucha contra el patriarcado.

Es imperante que, además de promover la perspectiva de clase allí donde trabajemos, también se haga desde un enfoque feminista; el feminismo es una lucha transversal, por lo tanto no podemos dejarlo de lado en ningún momento, pues la lucha contra el patriarcado va de la mano con la lucha contra el capital.

Como organización, hemos desarrollado tres formas de trabajo feminista en los espacios donde trabajamos: en sindicatos de trabajadores y estudiantiles, en organizaciones sociopolíticas (como antifascistas, movimientos vecinales, etc.) y también el trabajo en los frentes feministas donde estamos.

Feminismo sindical y feminismo sociopolítico

El feminismo sindical es la forma en la que desarrollaremos trabajo feminista en los sindicatos de estudiantes o trabajadoras de los cuales formamos parte.

Nuestra intervención en estos espacios estará marcada por todas aquellas cuestiones de discriminación por género en el ámbito laboral o académico. Entre ellas, podemos nombrar, en el mundo del trabajo, la lucha contra el techo de cristal, la brecha salarial, el alto índice de temporalidad y parcialidad que sufrimos las mujeres, el acoso laboral, la imposición de patrones estéticos para ciertos trabajos (son sabidos y numerosos los casos de obligación de maquillarse y/o uso de tacones para algunos puestos, anuncios en los que se exigen “chicas de buena presencia”, etc.), así como propuestas en positivo orientadas a reconocer y valorizar el trabajo doméstico, proteger el derecho a la maternidad (o lo que es lo mismo, luchar contra las repercusiones negativas por el hecho de tener hijos o poder tenerlos) y la lucha por la mejora de las condiciones de aquellos trabajos típicamente femenizados que sufren de un alto grado de precariedad. En el ámbito académico, podemos nombrar la lucha contra el machismo en las aulas e instituciones educativas, contra los casos de acoso, o por la visibilización de la mujer y el afianzamiento de la perspectiva de género en los planos de estudio. Son estas propuestas y protestas que pensamos que se han de realizar dentro de los sindicatos, ya que atañen a cuestiones económicas y/o producidas en el centro de trabajo o estudios.

Mientras desarrollamos este cometido, es intrínseco que las personas integrantes de dichos espacios denuncien, eviten y a la larga erradiquen actitudes o conductas machistas hacia las compañeras que hacen que nos sintamos cohibidas y por ello dificultan nuestra participación en el debate y el trabajo.

Existen muchas formas de invisibilizar a una mujer, formas que llevan a que no nos sintamos cómodas y por ello aumente nuestra inseguridad a la hora de participar; suelen ser: las matizaciones para corregirnos; afirmar o dar como apta la intervención, manifestando así actitudes paternalistas; interrumpir o cuestionar la capacidad o los argumentos de una mujer; etc.

En resumen, creemos que la lucha contra el patriarcado en el terreno sindical ha de centrarse en la discriminación de género acaecida en los centros de trabajo o estudio, y a crear un entorno que propicie la participación activa de las mujeres, evitando también el machismo en el propio frente.

No hemos de olvidar que, tanto los sindicatos de trabajadoras como de estudiantes, tienen la característica de ser un frente espontáneo, es decir, de ser un frente cuyos integrantes se organizan y luchan para conseguir mejoras inmediatas en la actividad social que desenvuelven. No es, por tanto, cometido de estos frentes la lucha contra el capitalismo o el patriarcado en todos sus aspectos, ni tienen la finalidad del advenimiento del fin de la sociedad de clases, de la explotación del ser humano por el ser humano y de la opresión de la mujer. Es importante recordar esto porque si pretendemos convertir a los sindicatos en instrumentos de lucha política contra el capitalismo y el patriarcado, estaremos invalidando la función del propio frente en nuestra estrategia revolucionaria. La intervención de las y los comunistas en los sindicatos no va enfocada a la realización de propaganda de nuestras ideas comunistas y feministas (aunque ésta pueda producirse puntualmente). Además, intentar politizar en ese sentido este tipo de frentes conlleva la exclusión de aquellas y aquellos militantes que no han dado el paso a la lucha por la revolución y sumergería al propio frente en un sinfín de debates políticos entre los distintos integrantes que poco tienen que ver con la naturaleza del propio frente.

En espacios sociopolíticos donde la politización es mayor podremos introducir cuestiones feministas más profundas y amplias, desde una perspectiva de clase. Pues la propia naturaleza del frente, donde la gente que se organiza parte de unas determinadas posiciones políticas, se presta a que el debate pueda ser más amplio, participativo y no excluyente.

Frentes feministas

En estos frentes es donde mejor se puede llevar a cabo el trabajo feminista, es importante fortalecer el movimiento feminista creando y participando en colectivos que sean útiles para avanzar en la lucha feminista. Al ser un movimiento muy heterogéneo, suelen haber muchas coordinadoras que aglutinan organizaciones muy diversas y al final se dispersan las acciones. Nosotras abogamos por reforzar y difundir el feminismo de clase y marxista en estos frentes, denunciando las problemáticas propias de las mujeres trabajadoras (nuestra doble explotación en el centro de trabajo y en el hogar, mayor precariedad, etc.) y combatiendo el feminismo posmoderno imperante que desliga el machismo como fenómeno ideológico y conducta social de las condiciones materiales que lo propician.

Señalamos que el trabajo feminista en otros espacios se extrapolará a los frentes feministas, como charlas, denuncia por acoso, movilizaciones, etc.

Conclusión

La realidad es que somos una minoría las mujeres que participamos en política y necesitamos de aliados para cambiar esa realidad, abandonar el machismo que el patriarcado fomenta y dejar que las mujeres ocupemos los espacio que durante siglos se nos han negado.

Es importante que en las organizaciones donde hay más activismo político tratemos de cambiar y poner a nuestro favor la balanza contra el patriarcado, promoviendo el feminismo como una forma más de lucha, haciendo que estos espacios sean cómodos e inclusivos para las mujeres.

La revolución será feminista o no será.