[Documentos I Congreso] Movimiento Comunista en España

En la línea de publicar poco a poco el contenido de los documentos de nuestro congreso de fundación, sacamos el documento sobre el Movimiento Comunista en España [fac_button icon=»file-text» link=»http://somosrevolucion.es/wp-content/uploads/2016/01/Movimiento-Comunista-en-Espa%C3%B1a.pdf» target=»_self» color=»#ffffff» color_hover=»#ba2a2a» background=»#ba2a2a» background_hover=»#ffffff»]

El Movimiento Comunista en España

1. INTRODUCCIÓN

     El Movimiento Comunista en España (MCE) tiene una histórica fragmentación que se inicia en los años 60, con el abandono del PCE por ciertos grupos de militantes ante la deriva revisionista de este en el marco de la ruptura del campo socialista y la lucha antirrevisionista encabezada por diferentes partidos comunistas del mundo. Posteriormente, la postulación del eurocomunismo y la crisis provocada por la caída de la URSS y de las repúblicas populares de su entorno, generan nuevas fragmentaciones y pérdida de militancia que llevan a una situación de extrema debilidad del MCE, hostigado ideológicamente y aislado socialmente. La primera evidencia dentro del MCE es, por tanto, la existencia de múltiples y pequeños destacamentos con desigual implantación territorial. Nuestra organización es buen ejemplo de esto, pero son muchas las que forman la constelación del MCE. El tipo medio de organización es una organización pequeña (desde unas decenas de militantes hasta unos pocos centenares) con la militancia concentrada en ciertas regiones concretas y con cierto grado de sectarismo. Sin embargo, hay elementos diferenciadores entre todas ellas. Algunas podrían ser consideradas grupúsculos mientras que otras son organizaciones relativamente importantes. El grado de sectarismo es variable, de la misma forma que el grado de desviación izquierdista o derechista también lo es. E igualmente el grado de democracia interna también es variable, existiendo destacamentos con mecanismos democráticos suficientes y otras con un problema de centralismo burocrático importante.

     Esta división del campo comunista en nuestro país es la materialización de una serie de diferencias ideológicas que caracterizan al campo comunista. El proceso de construcción del Partido debe atender a todas ellas, y nuestra organización debe ser capaz de identificar aquellas que entorpezcan la creación de un Partido verdaderamente revolucionario y aquellas que deben caracterizarlo. De las características del MCE, entre ellas algunas desviaciones ideológicas y rasgos políticos-organizativos, podemos destacar las siguientes:

1.1. Desviaciones ideológicas y rasgos políticos-organizativos

  • Sectarismo: es la tendencia a confundir los intereses particulares con los intereses generales de la clase obrera. El sectarismo se puede dar en torno a la actitud en un frente favorable a la revolución en donde se privilegie la posición de la organización comunista en él antes que el avance del propio frente; o en torno a la actitud con el conjunto de las masas en donde se intente a toda costa diferenciar a nuestra organización. En relación a esto último, es necesario señalar que esta diferenciación de la organización comunista suele utilizarse para intentar atraer a aquellas personas más identificadas con la cultura comunista (utilizando el folklore para ello, por ejemplo). Sin embargo, esto dificulta enormemente el acercamiento a las masas obreras, necesario para organizar la revolución. Otro rasgo del sectarismo es la baja predisposición al debate con otras organizaciones y a asumir críticas; este rasgo es especialmente importante pues el debate es necesario para el avance hacia la unidad comunista.
  • Capacidad de maniobra táctica y acierto estratégico: concepto relacionado y opuesto al anterior, que supone la capacidad de la organización para actuar adaptándose con adecuación al entorno y contexto en el que se encuentra, siempre en base al objetivo y plan estratégico planteado. Esta capacidad táctica debe ir unida a la crítica y autocrítica que debe garantizar que la primera aproximación del plan estratégico sea lo más correcta posible y que, en caso de no serlo, no nos aferremos a ella. La capacidad de maniobra táctica no se debe confundir con el tacticismo, que es el cambio constante de táctica, resultado de la falta de planificación, ir a la zaga de las masas y el oportunismo político. Consideramos a este rasgo es fundamental para el futuro Partido Comunista.
  • Derechismo: la centralidad o no de la revolución como única vía para la emancipación de la clase obrera, asumiendo o no que la lucha en las instituciones burguesas es sólo una cuestión táctica que dependerá del contexto, es un elemento clave que sitúa a las organizaciones dentro o fuera del revisionismo. De este modo definimos el derechismo como aquella desviación en la que la batalla electoral y la participación en las instituciones de representación burguesas, que si bien desde el izquierdismo se desprecia en todo momento, en las posiciones de derechas se le da una importancia de primer orden, obviando los límites del sistema democrático burgués, suponiendo en la práctica una sumisión a estos. Se caracteriza además, por la organización en partidos de masas y la negación del partido como vanguardia; y la renuncia a la lucha ideológica, ocultando principios.
  • Izquierdismo: la desviación izquierdista choca frontalmente con las condiciones concretas que se dan en nuestro lugar de intervención. Esta actitud se manifiesta actualmente, por ejemplo, en posiciones contrarias a trabajar en sindicatos que no se autodenominen revolucionarios o el rechazo hacia las luchas democráticas, que desde posiciones izquierdistas son despreciadas independientemente de que estas supongan un avance para la clase obrera o no. Como ya señaló Lenin en La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo, y más adelante Stalin en Los fundamentos del Leninismo, las actitudes izquierdistas muestran una clara incapacidad de adaptación al contexto y situación concreta, obviando tanto las condiciones materiales, objetivas, como las subjetivas, en cuanto al nivel de conciencia de las masas.
  • Concepción y aplicación del centralismo democrático: su comprensión y puesta en práctica es diferente dependiendo del destacamento comunista del que hablemos. El abuso del aspecto centralista o del democrático tiene como resultado un funcionamiento autoritario, sin posibilidades de debate interno; o anarquizante, sin una dirección política única y a la vez colectiva de toda la organización. Es necesaria la posibilidad de tener un debate abierto y sincero dentro de la organización comunista, sin que se impongan trabas de carácter centralista y burocrático al debate interno, pudiendo alcanzar así una síntesis superadora de las contradicciones que se den en el seno de la organización. Pero, a su vez, se debe asumir colectivamente la línea emanada de los congresos de la organización. El futuro Partido debe asumir el centralismo democrático como método de funcionamiento interno, uno de los pilares fundamentales del marxismo-leninismo.
  • Grado de influencia en el movimiento obrero: hay que destacar que en la construcción del Partido Comunista en nuestro país, éste proceso sólo será real en medida que tenga vinculación efectiva con el movimiento obrero, en medida que incorpore a cuadros obreros y sea capaz de influir entre la clase trabajadora. Por ello debemos tener en cuenta que la nula o baja influencia de las diferentes organizaciones comunistas entre el movimiento obrero es un hándicap a la hora de la construcción del Partido si ésta parte única y exclusivamente de la unión de varios destacamentos comunistas. Con ello, hay que tener presente que la actitud sumisa de la primera organización sindical del país, las CCOO, ante la patronal y sus gobiernos, es el resultado de la influencia en el movimiento obrero del revisionismo que caracteriza al PCE desde mediados del siglo XX. Por tanto, asumimos que a día de hoy no existe influencia alguna del comunismo entre las masas obreras, y que todo intento de construcción del Partido actualmente será estéril si no se basa, además de en el debate teórico para combatir las tendencias revisionistas, en la intervención entre el movimiento obrero.
  • Unidad teoría y práctica. Organización-plan. En el movimiento comunista detectamos una división entre teoría y práctica y la falta de vocación planificadora de la acción, que normalmente sale a relucir por la poca creatividad, iniciativa e implicación de la militancia no dirigente en aquellas tareas que la organización realiza hacia el externo, pues si tuvieran más interiorizada la línea teórica y el desarrollo planificado de la acción, su práctica refutaría sus métodos.
  • Espontaneísmo y organización-proceso. Las desviaciones en los ejes descritos anteriormente están más que ligadas, compartiendo muchos rasgos como el culto a la espontaneidad, el trabajo primitivo y poco planificado, el centralismo burocrático, la falta de unión entre la teoría y la práctica revolucionaria, priorizando la cantidad sobre la calidad (la eterna acumulación de fuerzas)…