Versió en català:
https://somosrevolucion.es/ofensiva-contra-especulacio-capitalista/
València se ahoga, València no está en venta: la manifestación de ayer 19 de octubre llevó a entre 15.000 y 50.000 personas a tomar las calles. La mayor parte de las pancartas denunciaban la especulación y reclamaban la reducción de los precios del alquiler y el derecho a la vivienda. La especulación capitalista está asfixiando a las clases populares, y hay una clara disposición a luchar.
Esta manifestación tiene que ser el inicio de un renovado movimiento por la vivienda y contra la especulación: no podemos seguir a la defensiva, tenemos que organizar masivamente al pueblo para hacer frente a los rentistas. Tenemos que impulsar un movimiento por la vivienda amplia y combativo. Tenemos que pasar a la ofensiva contra la especulación capitalista.
¡Por eso hacemos un llamamiento a asistir a la Asamblea convocada hoy a las 18:00 en la Plaza del Ayuntamiento!
La reivindicación principal tiene que ser el descenso drástico del alquiler
Es la especulación con el precio del alquiler la principal forma con la que los rentistas nos están explotando. La reducción del precio del alquiler tiene que ser la reivindicación central, complementada con todas aquellas orientadas a reducir y cercar los intereses de los capitalistas. Son ellos o nosotros.
Entre las reivindicaciones complementarias más relevantes encontramos:
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Reducción también del precio de la vivienda, no solo del alquiler.
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Aumento de la vivienda pública, sobre todo con la expropiación (hay 500.000 viviendas en manos de entidades financieras).
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Garantías en la legislación del alquiler: contratos indefinidos por defecto, basta de echarnos cada cinco años para aumentarnos el precio.
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Prohibición de las nuevas formas de especulación con el turismo, como la reconversión de las viviendas en bajos turísticos y el Airbnb.
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Parar toda forma de especulación que ponga al frente los intereses de los capitalistas en nuestro territorio: macrohoteles, PAIs, PECs, ampliación del puerto, etc.
Proponemos la siguiente orientación política para luchar:
1. La manifestación masiva como principal forma de protesta: convocatoria mensual, siendo p.e. la próxima el día 16 de noviembre. Nos empujan a las ciudades en busca de trabajo: ¡la protesta masiva es nuestra mejor arma!
2. Asambleas abiertas cada semana en cada barrio desde donde organizar la difusión de las siguientes movilizaciones y acciones con carteles, panfletos, mesas informativas, etc. ¡Convirtamos cada asamblea de barrio en un centro de lucha y politización!
3. Complementar las asambleas con espacios de educación política: charlas, eventos, coloquios donde podamos difundir porqué luchar y cómo hacerlo, sumar a más gente a la lucha popular e identificar con claridad como actúan nuestros enemigos.
La manifestación debe ser la forma principal de lucha, complementada por todas aquellas que seamos capaces de desplegar de acuerdo a las circunstancias.
Todo esto, buscando la coordinación con el resto del movimiento en el Estado para poder presionar de forma efectiva.
Nuestra fuerza está en nuestra masividad
La manifestación de ayer acabó con la ocupación de la Plaza del Ayuntamiento, iniciativa en la que hemos participado. En la asamblea de las 8:00 había activistas que defendían la acampada como lo principal a hacer y donde destinar fuerzas para conseguir las reivindicaciones de la manifestación. Aplaudimos la iniciativa y compromiso de esta acción.
Aun así, consideramos que la acampada tiene que ser una forma de lucha complementaria a las expuestas anteriormente. Tenemos que tener presente que nuestros recursos y fuerzas son limitados. Es por esto que tenemos que tener claro qué es lo principal y qué es lo secundario en nuestra línea política y las formas de lucha. Los recursos que destinamos a mantener una acampada, necesariamente no estarán destinados a, por ejemplo, organizar asambleas en los barrios.
Queremos hacer un llamamiento a la reflexión a los activistas populares: el mejor papel que pueden jugar es siendo organizadores del pueblo. Tenemos que poner en el centro la concienciación, organización y movilización de las amplías masas.
Las acciones de grupo pequeño tienen su lugar, las acampadas en espacios pueden ser una forma complementaria de presión, pero sobre todo tenemos que ver cómo sumar más y más gente en la lucha.
La acampada no puede ser la principal forma de lucha, y de llevarse adelante, tiene que poner en el centro ser una palanca por la organización y politización masiva del pueblo contra los especuladores.
No podemos avanzar sin romper con el reformismo
Criticamos contundentemente a Compromís, Podemos, PCE y Sumar pues con su gestión del gobierno a distintos niveles son igual de responsables de la situación actual que sus socios de gobierno del PSOE y el nuevo gobierno local de PP y Vox. En los últimos 10 años el precio del alquiler se ha incrementado un 138% en València ciudad, con un Gobierno del Botánico durante 8 años, y con 5 en el gobierno central. Vemos cómo han sido serviles y lacayos de los intereses de los capitalistas, y el pueblo ni olvidamos ni perdonamos.
Por si fuera poco, denunciamos su uso partidista de la convocatoria de València no està en venda, donde su militancia, que participaba «a título individual», ha incluido la firma de estos partidos en el manifiesto en contra la decisión tomada en la coordinadora, que vetaba su participación. Los han incluido justo el día antes de la manifestación para que no hubiera margen a deshacerlo, cuando toda la militancia popular estaba centrada en los preparatorios de la manifestación.
¡Los políticos profesionales, asesores y militancia que ostenta responsabilidades relevantes de estos partidos tienen que ser desenmascarados ante el pueblo y tienen que ser vetados del movimiento!
Ninguna solución vendrá del gobierno: tenemos que organizarnos para luchar
Todos los partidos de izquierda y reformistas que han estado en el gobierno son cómplices de la situación actual. Para conseguir sus objetivos, El movimiento por la vivienda y contra la especulación tiene que ser independiente.
Sumar, Podemos, Compromís son, en última instancia, servidores de los grandes capitalistas. Su política sirve a una clase: la clase de los capitalistas. Nuestra política tiene que servir a los verdaderos intereses de la clase trabajadora, y por eso nuestros espacios de decisión y lucha tienen que tener la centralidad política.
El reformismo quiere emplear el turismo como cabeza de turco
La manifestación se organizó bajo tres ejes: por la vivienda, en defensa del territorio, y contra la turistificación. El grueso de la denuncia de las organizaciones vecinales se centraba en la turistificación. En contraste, el grueso de las pancartas reclamaban la regulación del alquiler y el acceso a la vivienda. «Fuera turistas de nuestros barrios» se veía respondido por «Fuera rentistas de nuestros barrios». Las masas trabajadoras saben quién es el enemigo, y no es el turista. Es el rentista, y tenemos que señalar también el político que los protege. El turismo es una forma concreta de especulación, por lo que se tiene que atacar de forma complementaria a la reivindicación principal, atendiendo al grado en que se da en cada lugar de forma específica.
Emplear el turismo como cabeza de turco es la agenda del reformismo, y ha calado en las organizaciones de los barrios. Es evidente que el incremento de los precios de la vivienda y el alquiler afectan en todos lugares, también en ciudades donde no hay turismo: Burjassot se encuentra entre las 10 ciudades con mayor incremento de alquiler, sin ningún tipo de turismo. Si mañana se prohibiera el turismo, los fondos buitre seguirían comprando viviendas e incrementando los precios, los rentistas seguirían ahogándonos con el alquiler.
El reformismo es la política de los capitalistas en el seno de los movimientos populares. Siempre negociarán a la baja las reivindicaciones del movimiento popular, se centrarán en conseguir lo que es posible «ahora», para contentar el movimiento y conseguir votos. Nuestra perspectiva es la contraria: ahora somos pocos, ahora podemos conseguir poco, pero con organización y difusión, podemos ser muchas personas más, podemos conseguir mucho más.
La única solución es la revolución
Los intereses de los capitalistas son antagónicos e irreconciliables con los del resto del pueblo. Esta minoría parasitaria puede sacar adelante sus intereses y explotarnos tanto dentro como fuera del trabajo porque cuentan con el Estado como su herramienta de dominación.
El Estado es la policía, el ejército, las cárceles, la judicatura y la administración política. La influencia de los grandes capitalistas, la llamada oligarquía financiera, es omnímoda: controlan el Estado y también las principales corporaciones y los medios de comunicación. Su democracia solo es una fachada de la dictadura del capital.
En este marco, es justo rebelarse, su explotación y opresión nos ahoga, y queremos llevar la lucha de la resistencia contra el capital a sus máximas consecuencias. No solo porque es necesario que nos defendamos de su violencia y explotación, sino porque esta es la mejor escuela de lucha para lograr el grado de organización necesaria para ponerle punto y final.
Hacemos un llamamiento a todos y todas las activistas revolucionarias a participar ampliamente en la lucha por la vivienda contra la especulación, a concienciar y movilizar a las amplias masas populares.
¡Rompamos con el reformismo y deshagámonos de toda ilusión!
¡Organicemos la ofensiva contra la especulación capitalista!
¡Llevemos a la clase trabajadora al frente de la lucha popular, contra el capitalismo y por la revolución!

