Un paquete de apoyo a las empresas. El Gobierno deja atrás a nuestra clase

El pasado martes, 17 de marzo, el Gobierno aprobó en su Consejo de Ministros un paquete de medidas económicas para paliar la crisis del coronavirus que no podíamos dejar de analizar en nuestro ‘Diario de la lucha de clases en cuarentena’. Así, os exponemos a continuación el análisis de la Organización Comunista Revolución sobre este paquete de medidas.

El Gobierno ha anunciado que va a movilizar cerca de 200.000 millones de euros entre cuantías públicas (117.000 millones) y privadas. Esto supone el 20% del producto interior bruto de España. Es decir, una quinta parte de la riqueza producida en territorio español a lo largo de un año se va a destinar a paliar las consecuencias del coronavirus. ¿Esto deberían ser grandes noticias para la clase obrera, no?

En efecto, no lo son. 100.000 de esos millones de euros, la mitad, van a ir exclusivamente destinados a una línea de avales para las empresas. El objetivo del Gobierno con esta medida es intentar asegurar la liquidez de las empresas y evitar así una cadena de impagos que lleve a la quiebra tanto a la economía española como, posiblemente, al Estado.

Por supuesto, desde Revolución no queremos ser simplistas y decir que el Gobierno son necesariamente mala gente que tiene intención de perjudicar a la clase obrera. Puede ser incluso que a algunos miembros del Gobierno les moleste verse en esa situación y vean que están tomando el “único camino posible”: el de salvar las empresas para que no se perjudique demasiado a la clase obrera.

Sin embargo, de forma clara e irrevocable, la lucha de clases atraviesa cualquier situación de la sociedad, y esta crisis no iba a ser menos. Ante cada situación que se da, y más una económica, existe una contraposición de intereses evidente entre la clase capitalista y la clase trabajadora. Y este Gobierno, a tenor de lo que ya hemos comentado y lo que iremos exponiendo en el resto del artículo, claramente se posiciona del lado de los empresarios. Esto no hace más que demostrar una vez más el carácter de clase del Estado, que siempre antepondrá los intereses de quien lo maneja, es decir, la burguesía, sobre el bienestar o en este caso la salud de la clase obrera.

Así, nos podemos fijar en algunas de las medidas sociales más importante de este paquete. El Gobierno dispone una moratoria en el pago de las hipotecas a aquellos trabajadores afectados por la crisis del coronavirus, ya sea por su vertiente sanitaria o por su vertiente económica. También, destinará 300 millones de euros a flexibilizar la regla de gasto de los ayuntamientos, que podrán destinar su superávit a partidas de atención social. A su vez, se establece una prohibición de cortar el agua, la luz y el gas a colectivos vulnerables durante la crisis. Estas tres medidas, reconocemos que son dos medidas propias de un Gobierno progresista y que evitarán que el efecto sobre la clase obrera sea devastador, al menos en un gran porcentaje. Sin embargo, una de las herramientas más importantes de las que hace uso la clase trabajadora para poder disponer de una vivienda, el alquiler, no se ve afectado por esta medida. Esto supondrá que millones de personas que durante esta crisis no tendrán trabajo, tendrán que seguir pagando regularmente su alquiler con una menor capacidad económica (porque la mayoría estará cobrando el paro) y todo por asegurar los beneficios de los capitalistas rentistas que viven de alquilar sus propiedades. Una vez más, la clase obrera sale perjudicada por este paquete de medidas.

También, los afectados por los ERTE no consumirán tiempo de paro y podrán cobrarlo incluso los trabajadores sin el mínimo cotizado, tal como venían pidiendo los sindicatos los últimos días. Con esta última medida, además, el Gobierno suscribe el acuerdo al que llegaron patronal y sindicatos hace unos días y al que hicimos referencia en uno de nuestros anteriores artículos. Como ya decíamos en éste, esta medida da muestra de la debilidad de un movimiento obrero sin referencia y sin un Partido que le guíe hacia un horizonte revolucionario, por lo que la batalla se presenta de forma defensiva o, incluso, mediante la alianza de clases que perjudica a la clase obrera.

Junto a la medida de no computar como desempleo el cobro de la prestación que comentábamos anteriormente, el Gobierno ha facilitado la aplicación de ERTEs, de forma que ya está siendo muy habitual la utilización de esta figura entre diversas empresas, confirmando el efecto llamada de estas medidas que ya auguramos en nuestro artículo al respecto. Quizá esta sea una de las medidas que más claramente posicionan al Gobierno del lado de la burguesía, ya que pudiendo haber optado por un modelo que protegiese mucho más a los trabajadores, como es el caso de Italia, donde se prohibió el despido durante esta crisis, el ejecutivo ha optado por facilitar el despido de millones de trabajadores, cosa que sin duda alguna aprovecharán los empresarios para despedir a aquellos trabajadores que necesiten de forma encubierta.

En los días previos a la aprobación del paquete de medidas se hablaba en los círculos cercanos al Gobierno de la aprobación de una ayuda por cuidado a familiares cuando eso supusiese una reducción de jornada. Sin embargo, el ejecutivo ha decidido guardarse el dinero que tanta falta le hace a los trabajadores y sólo ha reconocido el derecho a la reducción de jornada de hasta el 100% para el cuidado de familiares pero, eso sí, pagándoselo de su bolsillo. Otra ayuda de este ‘Gobierno de progreso’.

Sin embargo, si bien algunas de las medidas contenidas en el paquete son claramente regresivas y perjudiciales para la clase trabajadora, lo que más llama la atención es la falta de algunos instrumentos que ayudarían a todos los trabajadores y trabajadoras a no salir tan malparados en relación con los empresarios.

En ningún momento, el Gobierno se ha planteado tocar el artículo 135 de la Constitución, por lo que España seguirá pagando religiosamente los intereses de la deuda a los especuladores nacionales e internacionales mientras la práctica totalidad del país verá reducidos sus ingresos notablemente al pasar de cobrar un salario a cobrar la prestación por desempleo. Además, el no tocar este artículo, que promulga la estabilidad presupuestaria, impedirá que en caso de necesidad el Estado se endeude para pagar determinados servicios públicos mientras asegura los beneficios de los capitalistas. De hecho, gran parte de la inversión que propone hacer el Gobierno viene de un fondo de préstamos al 0% de interés que va a realizar el Banco Central Europeo. Ni siquiera es nuestro Estado quien lo va a financiar.

Ningún anuncio de impuestos a las grandes fortunas para que sean los que más tienen quienes costeen el precio de esta crisis. Una vez más, nos demuestran con hechos que progresistas o no progresistas, los Gobiernos entran en las lógicas del Estado y dejan de lado lo que proponían o pensaban antes de entrar en el ejecutivo y se rigen por lo que les dictan quienes realmente ostentan el poder, los empresarios.

Tampoco se han anunciado más medios para la inspección de trabajo. En una época en la que los ERTEs brotan como setas, el Gobierno deja los mismos recursos, que ya suelen ser escasos para el devenir ordinario de la conflictividad laboral, para que los empresarios puedan campar a sus anchas estas semanas y puedan forzar a los trabajadores a trabajar en condiciones de peligro para su salud, de mayor explotación por miedo a represalias en estos momentos, etc.

Ninguna medida de protección a los trabajadores y trabajadoras en lo relativo a la salud laboral. Millones de trabajadores se quejan cada día en su puesto de trabajo de cómo los empresarios les obligan a ir a trabajar en plena pandemia a empresas que no producen productos de primera necesidad o alimentos. Esto ya es grave de por sí, y desde Revolución apoyamos fervientemente a todas aquellas plantillas que fuercen a sus empresas a parar, pero, además, en la mayoría de ellas no se cumplen las mínimas normas de seguridad necesarias para protegerse del virus. A esto se suma que es una realidad que se está aprovechando esta crisis para que en muchas empresas se trabaje más horas de lo habitual, multiplicando así las posibilidades de contraer la enfermedad.

Todas estas medidas nos vuelven a exponer que toda situación viene atravesada por la lucha de clases. Esta crisis del coronavirus la pagarán los empresarios o la pagaremos la clase obrera. De esta etapa saldrá reforzada la burguesía o la clase trabajadora. Parece que el Gobierno tiene claro de qué lado está. Sin duda ha dejado atrás a nuestra clase.